Publicado: Jueves, 18 Junio 2020

Reconciliación en tiempos de Covid

Reconciliación en tiempos de COVID consigo, con los demás, con Dios y con la Creación fue el tema sobre el que giró la Jornada Anual de Formación del Núcleo de Extremadura, impartida este año por Elías López sj, y realizada de forma telemática por la situación que vivimos.

Según nos cuenta Eulalia Serrano, en representación del Consejo Apostólico de la PAL Extremadura, Elías López reflexionó sobre el cambio de era al que estamos asistiendo, al que se han referido tanto el Papa Francisco como el Padre General. Un cambio de era que está siendo sin duda acelerado por el COVID, a un precio muy alto, pero que puede ser una oportunidad para vivir el cambio que Dios quiere que afrontemos. En este cambio de era la misión de reconciliar, presente en la Compañía desde sus primeros años y recuperada en la CG 32, se nos presenta como una clave de interpretación, una brújula que puede ayudarnos a volver a encontrar el norte que hemos perdido.

Con sus palabras, animó a la reflexión sobre la pregunta fundamental de si el COVID nos puede ayudar a cambiar en un contexto, además, en el que se ha visto afectada toda la vida en su conjunto y se han recrudecido nuevas y viejas heridas, en todos los ámbitos: personal, educativo, social, económico, religioso, político, generacional, de género y en la comunicación social.

Para afrontar este reto, la aportación clave de la espiritualidad ignaciana es el discernimiento que puede ayudarnos a sanar la herida del COVID y ponerla al servicio, a cuestionarnos desde dónde toco yo esa herida, si lo hago desde el resentimiento y el dolor estéril o desde la fuente de amor excesivo que hace posible el perdón y el compromiso con la misión de reconciliación y de justicia.

Al hilo de lo anterior, planteaba Elías que, en estos tiempos de COVID, la misión de reconciliar se debe traducir en acompañar el aprendizaje del perdón, o lo que es lo mismo, del amor en exceso, del don sin límite, de la espiritualidad del cuidado. De esta forma, será posible llevar el consuelo del resucitado a una sociedad como la nuestra, huérfana de fuentes de vida en exceso, incapaz de esa desescalada interior que nos permite conectarnos con el amor infinito dentro de nosotros y en todo lo que nos rodea.
Solo así podremos convertir la crisis del COVID en una oportunidad de avance y anunciar una palabra de esperanza en medio de tanta desesperanza, una palabra que tiene que ver con el perdón profundo que vamos a necesitar a todos los niveles: en la sociedad, en la familia, en los colegios, en los medios de comunicación a nivel global.

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