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Segundo Turno de los Campos de Trabajo 2014 de Atalaya Intercultural

Si alguien me preguntaba hace un mes, con cara de susto que a qué me iba yo a Burgos en pleno agosto, le contestaba que "de voluntariado con inmigrantes".

Ahora, mi respuesta sería bien diferente: he ido a Burgos a APRENDER, a SEGUIR CRECIENDO, a DARME y a RECIBIR.


He ido a conocer otra realidad, pero no de oídas, como solemos hacer, sino a verla con mis propios ojos, he ido a recibir mil millones de abrazos y besos, y a secar unas cuantas lágrimas. He ido a re-aprender a hacer gusanos con plastilina, y a jugar a "Pikachu", a levantarme al canto de "a la de 1, a la de 2 y...a la de 3", a entrenar mi paciencia, y mi ingenio, a intentar alegrar las vacaciones a otros, que a la vez me las han alegrado a mí, a aclimatarme al frío del norte, a que se rían de mi y conmigo, a escuchar testimonios mirando a los ojos a quien tanto tenía que enseñarnos, he ido a re-acercarme a Dios, a querer seguir acercándome, a conocer a gente absolutamente INCREÍBLE, a ser aceptada con todos mis defectos y mis virtudes, a pelear por lo que creo y a decir "pero que en verdad es buen niño...". He ido a descubrir el sufrimiento real en los ojos de las personas, y también la felicidad. He ido a reír, llorar, saltar, bailar, comer leoncitos, querer y convivir.


Y si, ha sido una experiencia inigualable, porque he recibido mucho más de lo que he dado, he descubierto que hay corazones que no caben en el cuerpo, que de todo el mundo hay algo que aprender, que Dios está en todas partes, que la juventud no está perdida como muchos creen, que hay inquietud y ganas de ayudar, y sobre todo: QUE SE PUEDE CAMBIAR EL MUNDO. Que quizás solos no podamos, pero os confirmo, os aseguro, que en equipo, trabajando unidos, aportando nuestra montañita de arena, podemos cambiar todo lo que no debería ser.

Por todo lo que he aprendido, por todo lo que me habéis animado a dar, y por todo lo que cada niño, cada adulto, cada voluntario y cada coordinador me ha dado: GRACIAS una vez más.

Y, ante todo, GRACIAS a ATALAYA INTERCULTURAL por su labor durante todo el año, y por darnos la oportunidad de seguir creciendo con su campo de trabajo.

Recordad que hay que marcharse para poder volver.
¡Nos vemos pronto amigos!
¡Vamos a seguir aportando un poco de luz al mundo!

María José Riego Ramos.
Sevilla

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