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El domingo 23 de abril concluyó el segundo Encuentro de Provincia, con una jornada dedicada a la Congregación General 36 de la Compañía de Jesús. Cipriano Díaz Marcos SJ identificó en siete titulares lo que la Congregación General «ha pedido al jesuita» y «cómo lo sueña»: remar en lo profundo, estar más unidos, ser sencillos y fraternos, audaces servidores de la reconciliación, colaborar con otros, discernimiento, y consolar y ser fuente de alegría en un mundo crucificado (descargar documento, ver vídeo).

A continuación se trabajó por grupos en talleres sobre las palabras que el papa Francisco dedicó a la Congregación y los dos decretos que esta produjo. En el plenario, los participantes españoles en la Congregación General respondieron a las preguntas que les formularon los grupos. En el diálogo se mezclaron cuestiones espirituales como la búsqueda de consolación, con reflexiones sobre la vitalidad apostólica de la compañía universal o la necesidad de crear procesos institucionales a través del discernimiento en nuestro contexto. 

Hacia el final de la mañana, Roger Torres SJ expuso su «relatoría gráfica» del segundo encuentro de provincia. Una entrañable narración a través de dibujos, que permitió a todos revivir los acontecimientos y emociones que han marcado el recorrido del segundo encuentro de provincia. Ver relatoría

La última intervención fue la del responsable del encuentro Alberto Ares SJ, que agradeció el trabajo de todos los que contribuyeron a su éxito y a todos los participantes en él. Junto al agredecimiento, Alberto Ares recogió un sentimiento de envío final: envío a salir a la calle, a dar cuenta de lo que somos, como cuerpo en misión, a vivir enamorados y enraizados. 

El provincial Francisco José Ruiz Pérez SJ, a pocos meses de dejar su cargo, se llevó dos fuertes ovaciones de despedida y agradecimiento, una en el salón plenario y otra en la Eucaristía ―y no serán las últimas―. En su homilía, señaló que también en tiempos de Jesús las fronteras parecían «infranqueables y demasiado abismales», y el resucitado «decide entrar en ese espacio tan inhóspito». Hoy también nosotros ―como sus discípulos― «no vemos», pero sentimos que el resucitado «nos anima a creer» y estos días en Loyola han contribuido a ello (descargar).

El segundo encuentro de provincia concluyó así, con un montón de nombres nuevos en el corazón de cada uno de los participantes y como un importante peldaño más en la configuración de un cuerpo apostólico en la provincia.

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