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La ciudad de Santiago le dedica una placa en el parque de las ciencias y la Academia le nombra científico gallego del año.

Con la presencia, al máximo nivel, de autoridades académicas, civiles, religiosas y universitarias, así como de un buen número de asistentes y una representación de jesuitas, la Real Academia de Ciencias de Galicia celebró, el día 4, un acto en el que se exaltó la figura y el trabajo del botánico y meteorólogo P. Merino.

El P. Merino fue docente de ciencias en Cuba y Estados Unidos y llegó a Galicia en 1880 para impartir Física y Química en el Santiago Apóstol de A Guarda. Sus clases inspiraron a niños como Ramón María Aller que, con el tiempo, se convertiría en uno de los astrónomos más destacados de la historia de Galicia.A partir de 1890 realizó viajes por toda la geografía gallega para catalogar la flora. Esos periplos, a caballo y en ocasiones en burro, le permitieron recopilar más de mil ochocientas especies de plantas de las cuales algunas eran completamente nuevas para la ciencia. Fue además un pionero en el ámbito de la meteorología.Desde el colegio del Pasaje, en Camposancos, comenzó a tomar notas sobre temperaturas y precipitaciones. Esa información recogida en obras como Estudio sobre las borrascas en la costa occidental de Galicia es hoy muy válida para la comunidad científica. Fue también un hombre preocupado por la gente del mar, siempre expuesta a los temporales. Puede considerarse, con toda justicia, el primer meteorólogo gallego. La historia del P. Baltasar Merino es la de un científico y explorador comprometido con la naturaleza, sus alumnos y vecinos.

A finales de octubre se le rendirá también homenaje en Lerma (Burgos), donde nació, según anunció el presidente de la real Academia de Ciencia de Galicia.

 

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