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El Seminario de Investigación para la Paz de Zaragoza había convocado una jornada de información y análisis sobre la aplicación de los Acuerdos de Paz en Colombia que viven una difícil encrucijada. No trataba tanto de manejar datos y estudios cuanto de conocer de primera mano experiencias directas.

Con ojos abiertos a la realidad se pueden diagnosticar mejor dónde están los impedimentos que está encontrando para su implementación completa un proceso  que había conseguido terminar con una larga guerra.
 
Mons. Hugo Alberto Torres Marín, obispo de Apartadó, Colombia, diócesis de encrucijada, expuso con libertad y sinceridad la situación actual: los rasgos de la actuación de los diversos grupos, su actitud, dónde residen las claves del estancamiento de los acordado y quiénes son los perdedores más afectados.
 
Defendió la necesidad de una presión internacional más clara para desencallar el camino iniciado y devolver la esperanza al pueblo. Habló del papel de la Iglesia y del trabajo de los jesuitas en el Cinep y Programa por la Paz, especialmente del P. De Roux, que goza de una enorme autoridad.
 
Intervinieron también con el obispo dos miembros participantes en la Comisión de Verificación, Pedro Arrojo, diputado en el Congreso español, y Carmen Magallón, directora de la Fundación SIP. La coincidencia en el diagnóstico de los ponentes hizo comprender a los participantes la necesidad de estar más cerca del momento crítico colombiano.
 
 

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