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La cruz de Lampedusa, que estos meses está recorriendo diferentes diócesis de España, ha llegado este jueves al Santuario de Loyola. La cruz está hecha con maderas de barcazas naufragadas en la isla de italiana de Lampedusa. El papa Francisco, tras bendecir la cruz en Roma, sugirió que se convirtiese en una cruz peregrina con el objetivo de transmitir un mensaje de solidaridad a todo el mundo.

La isla de Lampedusa fue noticia en 2013 por un naufragio en el que fallecieron 360 inmigrantes. Desde entonces el drama que se vive en el mediterráneo  ―«la mayor tumba de inmigrantes del mundo»― no ha hecho más que empeorar: en 2017 se calcula que fueron más de 3.000 los inmigrantes que perdieron la vida intentando alcanzar las costas europeas.

Los jesuitas y fieles de Azpeitia, presididos por Ignacio Echarte SJ, han recibido la cruz en la explanada del Santuario. Después han hecho un recorrido por el vía crucis del parque exterior. Han portado la cruz representantes de diversos colectivos: inmigrantes, comunidades religiosas, Cruz Roja y organizaciones eclesiales, que han realizado también las lecturas en las estaciones del vía crucis. La jornada ha concluido con la «adoración de la cruz» en el interior de la basílica.

La cruz ha traído a nuestros corazones a todos los crucificados en ella, víctimas a las que Dios tiene en su mirada, convirtiéndose en un símbolo profético que clama contra la indiferencia e hipocresía.

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