Publicado: Domingo, 08 Julio 2018

Nuevos retos pastorales en la zona Sur

Si hoy día los colegios de la Compañía van incorporando un cambio de paradigma educativo, también en lo pastoral el trabajo no se centra tanto en actividades sino en las personas, con la espiritualidad ignaciana como elemento fundamental que lo vertebra.

Desde este nuevo paradigma pastoral, del 2 al 5 de julio ha tenido lugar en Úbeda, dentro de la XXXIV Escuela de Verano SAFA, un curso-encuentro titulado «Atendiendo a los desafíos de nuestra misión pastoral. Planes de Pastoral».   A él asistieron los coordinadores de pastoral de los colegios de las fundaciones SAFA y Loyola (Andalucía, Canarias y Extremadura) así como otros miembros de los equipos de pastoral. Una oportunidad para concretar un nuevo método de trabajo, que se plasmará en los planes de pastoral de los próximos tres años.

El primer día se presentó la labor de los distintos departamentos de pastoral. Conocer la realidad de cada centro y confrontarla con los demás enriqueció el trabajo y permitió reconocer cómo se concretan los diversos objetivos pastorales y cómo los elementos elegidos por otros centros pueden iluminar e inspirar el trabajo en cada lugar. Los ámbitos trabajados fueron acompañamiento, vocacional, extraescolar, intercolegial, familias, educadores y por etapas, haciéndose un énfasis especial en este último dada su complejidad y por la necesidad de tener como documento marco de trabajo «Retos y fines de la pastoral juvenil ignaciana», guía fundamental para la pastoral de los colegios de la Zona Sur.

Y todo ello iluminado por tres grandes momentos de oración basados en textos de las exhortaciones apostólicas «Gaudete et exsultate» y «Evangelii Gaudium», y de la encíclica «Laudato Si'».   Ese cuidado de la casa común que se canta en la encíclica lo pusimos en práctica en una jornada de convivencia en la sierra de Cazorla, con el regalo de Dios que ha sido la ruta por el río Cerezuelo. Un día de contacto con la naturaleza que culminó con una eucaristía a los pies de la patrona de Cazorla y una comida compartida.

El último día fue el momento para reconocer la riqueza de las diversas experiencias sobre acompañamiento que se realizan en los colegios de la zona, elemento fundamental de la espiritualidad ignaciana.   

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