Publicado: Martes, 30 Octubre 2018

Aulas cooperativas en los colegios San Estanislao de Kostka y Portaceli

Los colegios San Estanislao de Kostka de Málaga y Portaceli de Sevilla de la Fundación Loyola inauguran este curso el proyecto de Aulas cooperativas en 1º ESO después de un recorrido de preparación extenso y minucioso.

Con esta iniciativa se ha querido responder mejor a los retos educativos actuales: el cambio social y de contexto; la excesiva rigidez y fragmentación en asignaturas, horarios y espacios; la percepción de que la renovación educativa a menudo supone introducir vino nuevo en odres viejos (tecnología, metodología, evaluación); la situación del profesorado, non multum sed multa, con tantos grupos y asignaturas; las características de los alumnos en esa etapa (fragilidad, dificultades en las relaciones, falta de atención, grandes cambios evolutivos); el avance en la inclusión de todos los alumnos y las modificaciones legislativas.

Sabíamos que algo debíamos hacer ante tanto desafío y no bastaban respuestas anecdóticas o parciales. El horizonte se nos ha ido aclarando al prestar atención a los acentos que se han ido poniendo desde EDUCSI sobre la innovación y al profundizar en las experiencias positivas de pioneros, principalmente el Colegio Padre Piquer de Madrid, el cual nos ha servido de referente en todo el proceso de gestación. Ha habido mucho trabajo y algunos tropiezos pero no volveríamos a deshacer lo caminado.

Los rasgos distintivos de las ACL son el aprendizaje colaborativo de profesores y alumnos, la docencia compartida y el trabajo interdisciplinar.

El aula es un espacio mayor con un número de alumnos más numeroso (2 aulas de 60 en San Estanislao, 3 de 50 en Portaceli por ser línea 5). Las ACL se vertebran en dos grandes campos de aprendizaje transversal:
- 12 horas, CC. Sociales, Lengua e Inglés (CAT sociolingüístico)
- 8 horas, Biología, Matemáticas (CAT científicomatemático)

En esas horas hay 3 profesores simultáneamente, los dos tutores que están en ambos campos más un especialista. Este rasgo de la docencia compartida está siendo el más determinante en la mejora de la experiencia en el aula pues permite varios ritmos y actividades en paralelo y pone delante de los ojos de los alumnos el testimonio de adultos que abordan juntos la tarea, se apoyan y acompañan a los niños de manera más inmediata y reposada pues el despacho está anejo al aula.

Ilusión. Es la palabra que destilan las conversaciones sobre las aulas en estos primeros días: una mayor estabilidad y profundidad en las relaciones con los alumnos y familias por parte de un equipo educativo con menos rotaciones, más permanencia y más coordinado que trabaja de manera colaborativa en un proyecto común creado por ellos; un aprendizaje más global, no tan fragmentado más adecuado para un mundo complejo e interrelacionado; un mayor protagonismo e iniciativa por parte del alumno, quien posee momentos para la planificación y la reflexión; una inclusión real; la integración de los recursos informáticos en el aula. Todos estos fines los vemos a nuestro alcance por este camino.

Y la recuperación del gusto por la vocación educativa y por entregarse a los niños. No es poca cosa.

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