Publicado: Miércoles, 01 Mayo 2019

Cierre de la comunidad del colegio Inmaculada de Gijón

La comunidad del colegio Inmaculada de Gijón se cerrará al final de este curso, y quienes están actualmente en ella serán destinados a otras comunidades de la provincia. En los últimos meses, el provincial de España, el P. Antonio España SJ, tras recibir la aprobación del Padre General, Arturo Sosa SJ, sobre este cierre, se lo ha ido notificando al arzobispo de Oviedo, al claustro y a las asociaciones de Antiguos Alumnos, APA y miembros de la Plataforma Apostólica de Asturias. 

Las causas de esta decisión son varias: Por una parte, hoy el número de jesuitas es menor que en otras épocas, y ello conlleva la necesidad de ir adaptando las presencias. En los últimos años han fallecido varios compañeros, algunos de ellos verdaderos pilares de la comunidad, y otros tuvieron que ser trasladados por motivos de salud. Por otra parte, va siendo una opción cada vez más frecuente el separar comunidades y obras. Hoy se ve más conveniente el ir agrupando las comunidades de jesuitas en nuestra región en menos lugares, desde los que seguir presentes en las distintas instituciones en las que trabajamos. En Gijón la comunidad jesuita seguirá presente en el Natahoyo.

El cierre de la comunidad no implica un cambio en la gestión del colegio. Por una parte, la labor más explícitamente pastoral centrada en la parroquia de la Inmaculada ya disminuyó cuando hace dos años se suprimió dicha parroquia. Por otra parte, los jesuitas siguen presentes en el colegio -en la actualidad el Padre Alfredo Flórez es director del centro, y otros jesuitas colaboran en la marcha diaria del centro. Además la Compañía de Jesús sigue adelante con su empeño de alentar la misión compartida con los laicos, en su propósito de formar hombres y mujeres para los demás y con los demás. Confiamos en seguir sirviendo al proyecto educativo de la Iglesia y de la Compañía de Jesús con la mejor de las disposiciones.

No cabe duda de que una decisión como esta se vive con pesar. Han sido 127 los años transcurridos desde que se instalara la comunidad en el edificio de Hermanos Felgueroso. Y a lo largo de esta historia, cientos de jesuitas han dejado su impronta y volcado creatividad, talento y esfuerzo en servir a la educación de tantas generaciones de alumnos de Gijón. Muchos de esos alumnos recuerdan hoy con cariño y gratitud a estos formadores, y por eso la nostalgia y tristeza por el cierre de la comunidad es comprensible. Pero, sobre todo, queda la enorme gratitud de la Compañía de Jesús a la comunidad educativa, que siempre ha acompañado y cuidado con cariño a los jesuitas destinados en el colegio de la Inmaculada.

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