Publicado: Jueves, 02 Abril 2020

Centros de espiritualidad ante el confinamiento

Nuestros centros de espiritualidad en Loyola, Manresa y Salamanca se han visto afectados estos días, como todos, por la crisis sanitaria y el confinamiento en el que nos encontramos desde hace ya más de dos semanas.

Los centros se han visto obligados a cancelar o aplazar sus actividades presenciales, incluyendo las celebraciones y retiros de Semana Santa, y tratan de adaptarse a una situación que nos impone nuevas maneras de comunicarnos, también para la espiritualidad y el acompañamiento, como lo demuestra la creciente demanda de ejercicios online.

En Loyola, el 14 de marzo se cerró la Santa Casa y se celebró la última Misa en la Basílica, se fueron clausurando las actividades del Centro de Espiritualidad, del Albergue y del Centro Loyola, y el acceso a los distintos espacios.

En la casa de Manresa, el inicio del confinamiento sorprendió a un grupo de participantes que justo habían finalizado unos días antes el curso internacional de reciclaje. Todos pudieron retornar a sus países, excepto un compañero jesuita, natural de Sevilla y misionero en Perú que ha permanecido en la comunidad de Manresa esperando poder viajar en mejores condiciones.

En el caso del Centro de Espiritualidad de Salamanca, un grupo de una veintena de novicias y junioras de distintas congregaciones estaba realizando el mes de ejercicios. “Lo peor de la situación nos pilló en medio de la experiencia y decidimos que lo mejor era seguir adelante, para evitar desplazamientos y porque aquí estábamos muy aislados”, nos cuenta Cristóbal Jiménez, director del centro, “se hizo un discernimiento entre el centro y las formadoras de las distintas congregaciones y, a pesar de la dificultad, hemos conseguido sacarlo adelante y las ejercitantes haciendo bueno procesos y muy agradecidas. Pensamos que era un pequeño servicio eclesial que podíamos hacer y que merecía la pena”.

En cuanto a la vida cotidiana de la comunidad “nos encontramos con más frecuencia, ya que hemos suprimido los viajes”, nos cuenta David Guindulain desde Manresa. “Vivir el confinamiento en el centro de espiritualidad de Manresa es fácil”, reconoce, “porque disponemos de jardín y buenos espacios, pero tratamos de dar apoyo a particulares y colectivos a través de los medios de los que disponemos”. Estos días el equipo de jesuitas de Manresa está trabajando para ofrecer también desde la Cueva de San Ignacio propuestas que puedan ayudar a la oración y la interioridad, en casa, como un vídeo diario durante la Cuaresma a partir de la lectura del libro del Èxodo o la preparación de materiales para Semana Santa. “En algunos casos utilizamos las videoconferencias para hacer acompañamientos o reuniones de trabajo”.

Crece la demanda de Ejercicios online

Y es que en este contexto, han aumentado las peticiones para hacer Ejercicios online, confirma Cristóbal Jiménez que es también responsable del portal de espiritualidad ignaciana. “Estamos dando respuesta en la medida de nuestras posibilidades. El portal ha reforzado el número de acompañantes y, además, ha ofrecido dos cursos online de manera gratuita que han tenido cientos de peticiones”. Se trata de dos cursos sobre acompañar en la enfermedad y acompañamiento de grupos. La metodología está basada en lecturas personales, pruebas tipo test y participación en un foro con otros alumnos y los directores de los cursos.

“Son momentos, sin duda difíciles, que tenemos que saber vivir entre todos, sabiendo que Dios está en medio de esa realidad”, reconoce Cristóbal. “Como nos invita San Ignacio en Tercera Semana es tiempo para preguntarnos, ¿qué puedo hacer y padecer por Cristo? También desde la certeza de saber que él va con nosotros y que, como decía Desmond Tutu, obispo de Sudáfrica, por la muerte y resurrección de Cristo somos, para siempre, prisioneros de la esperanza”.

 

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