Publicado: Lunes, 17 Octubre 2022

El Colegio Apóstol Santiago - Jesuitas Vigo celebra con agradecimiento y emoción sus 150 años

El pasado 15 de octubre rememoramos el nacimiento del Colegio Apóstol Santiago y la primera clase, impartida en octubre de 1872 en el pazo de Ancéis, a los primeros alumnos de nuestro querido colegio. Y lo hicimos acompañados por cerca de 200 personas de la familia jesuita de Vigo, Galicia y resto de España. Una mañana cargada de emociones, encuentros y mucho agradecimiento. Los actos comenzaron con una eucaristía de acción de gracias, presidida por el obispo de Tui-Vigo, Luis Quinteiro y por el provincial de los jesuitas, el padre Antonio España. La celebración estuvo acompañada por un magnífico coro de alumnos de 1º de ESO y por otro de adultos, el Coro de Voces Graves de Vigo.

Antonio España sj dio las gracias por estos 150 años de educación jesuita: “Celebrar los 150 años es celebrar que ha merecido y que merece hoy la pena la educación jesuita. Que la educación, durante estos años es misión de la Iglesia y de la Compañía. Que la educación nos acerca a creyentes e in-creyentes. Que la educación genera un grupo de personas, más allá de Vigo, de Galicia, de España o de Europa. Que se trata de un servicio a muchas personas para que cambien el mundo y que está en los orígenes del mismo San Ignacio desde el siglo XVI: Que alumnos (y alumnas) vuelvan a casa no solo más sabios sino mejores”. Y recordó que la presencia en Vigo de este colegio Apóstol “trajo a la parroquia San Francisco Javier, al Centro Loyola, Radio ECCA y Entreculturas, otras obras de misión en la ciudad”. Por su parte, el obispo Luis Quinteiro recordó la importante labor educativa de la Compañía de Jesús, no solo en Vigo, sino en Galicia, y agradeció el papel de los jesuitas en la comunidad y en la ciudad olívica. 

Ya en el salón de actos, tuvo lugar la parte más institucional, con la presencia del presidente del Parlamento de Galicia y antiguo alumno del Apóstol, Miguel Santalices. Le acompañó la delegada territorial de la Xunta de Galicia en Vigo, Marta Fernández-Tapias y la teniente alcalde del Concello de Vigo, María José Caride, que suplió la ausencia de última hora de Abel Caballero. Junto a ellos en la mesa presidencial, el director del colegio, Alberto Remeseiro y las dos autoridades religiosas, el obispo Luis Quinteiro y el provincial Antonio España sj.

Al acto acudieron otras autoridades educativas de la Compañía de Jesús, como Antonio Allende sj, delegado de Educsi, o José Guerrero, responsable de los centros educativos de la zona norte. También estuvieron presentes otros directores de colegios de jesuitas de Madrid, León o A Coruña, así como representantes de la Asociación de Antiguos Alumnos, del Ampa y de la Compañía de Jesús en Galicia y Vigo. Emocionante fue poder contar con muchos docentes jubilados del colegio vigués y de otros extrabajadores de este centro educativo. También representantes del resto de obras jesuitas en Galicia estuvieron presentes, como Entreculturas Vigo, el colegio mayor San Agustín de Santiago o el Centro Fonseca de A Coruña, así como otros centros educativos de la ciudad, colaboradores y proveedores del colegio.

Alberto Remeseiro, director del centro, abrió las intervenciones con esta reflexión: “Hoy, sin duda, es un día de agradecimiento y celebración; una oportunidad para poner de manifiesto la alegría cristiana. Como nos recuerda el Papa Francisco, la alegría cristiana es un don y los cristianos estamos llamados a vivir en la alegría, pero en una alegría fecunda. Los cristianos desde siempre, cuando había una celebración, se reunían alrededor de la mesa a compartir el pan y el vino… a compartir la vida. El pan y el vino lo hemos compartido previamente en la Eucaristía. Y ahora, en este salón de actos, nos gustaría seguir compartiendo una pequeña parte de estos 150 años de vida fecunda y agradecida de nuestro colegio”.

En este acto se estrenó un emotivo video conmemorativo de los 150 años del Colegio Apóstol Santiago. Durante 6 minutos recorrió con imágenes los principales hitos de esta institución educativa y peregrina que nació en Ancéis (Cambre), se trasladó a Camposancos (A Guarda), llegó a Vigo, emigró a Portugal (Curia y Entre-Os-Ríos), y regresó a España ubicándose en Mondariz-Balneario antes de regresar definitivamente a su ubicación actual en el barrio de Teis, en la finca Bellavista.

Además de una enorme lona instalada con motivo de este aniversario en la fachada del colegio, con el lema “150 anos educando homes e mulleres para os demais”, se inauguró un olivo centenario, donado por la Asociación de Antiguos Alumnos, ubicando en el jardín que hay delante de la portería.

 Víctor Casal, presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos, abrió la ronda de discursos resaltando los principales detalles de esta historia de 150 años, en la que siempre tuvo protagonismo esta asociación que reúne a más de mil antiguos alumnos y deseó que “este Colegio siga marcando el rumbo de muchos alumnos en el futuro”. Por su parte, Toño Allende sj, responsable de los 68 colegios jesuitas de la Compañía de Jesús en España, aludió al pasado, al presente y al futuro: “Desde San Ignacio, los jesuitas hemos sido innovadores. Y aunque siempre buscamos el mejor método para educar, lo que no cambia es el objetivo: la formación de hombres y mujeres para los demás y con los demás”.

María Jesús Caride, en nombre del Concello de Vigo, puso en valor el papel de los docentes “por haber educado durante este tiempo a 20.000 alumnos y alumnas”, y la delegada de la Xunta en Vigo, Marta Fernández-Tapias, habló desde su experiencia como madre de un ex-alumno: “Este Colegio es un ejemplo de proyecto integral, transversal, inclusivo e integrador. Es un centro de referencia a todos los niveles, es mucho más que un colegio”.

El acto se cerró con las palabras de Miguel Santalices, presidente del Parlamento de Galicia y antiguo alumno de la promoción de 1972. Su discurso se centró en su propia experiencia como alumno del colegio y en las muchas anécdotas y aprendizajes que le aportó: “Llegué a Vigo muy joven, no había hecho aún la primera comunión. Era la primera vez que salía de mi Ourense natal. Mis padres me dejaron en el internado y recuerdo un pasillo largo, muy largo. A mitad de camino corrí de nuevo hacia mis padres. Fue duro al principio, pero aquí me enseñaron muchas cosas: el respeto a los mayores, la lealtad, el saber estudiar bien, que después me ayudaría mucho en mi carrera de Medicina. En definitiva, puedo decir con orgullo que valió la pena estudiar en este colegio”.

Al finalizar el acto, y tras escuchar la interpretación del himno gallego por parte del coro de Voces Graves de Vigo, la celebración finalizó con un aperitivo en el pabellón polideportivo que supuso un espacio para el reencuentro, el saludo y el abrazo entre tantas personas a las que unían fuertes lazos de afecto y cariño con el Colegio Apóstol como referencia.

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