Publicado: Viernes, 07 Noviembre 2014

Fernando G. Cortázar abarrota la sala arrupe de Málaga

El problema de España es que la palabra nación ha derivado sólo en un concepto, una idea sin emoción. Esta fue el eje principal de la conferencia pronunciada por Fernando García de Cortazar en el Aula P. Arrupe de Málaga, en la tarde del pasado 6 de noviembre.

No es frecuente que a una conferencia acudan más de 300 personas. En esta ocasión, hubo que abandonar el local ordinario del Aula P. Arrupe y trasladar la conferencia al recinto de la iglesia adjunta del Sagrado Corazón de Jesús, que se vio completamente abarrotado de público. El atractivo del conferenciante   –catedrático de historia, autor de decenas de libros exitosos, alto directivo de Vocento y firmante de periódicas terceras en ABC, responsable de la Fundación Nación Libertad… y jesuita-  explica la atracción del público muy heterogéneo que inundó el local de la conferencia.

 El título ya ofrecía una idea del contenido de la conferencia: En esta hora grave de España. Ideas para una regeneración. La regeneración ofrecida provenía del empleo sin vergüenza de la palabra España, superando los populismos y las demagogias que actualmente circundan la aproximación a todo lo que rodea al estado español, el subterfugio más ordinariamente usado por algunos en la actualidad. Esta idea central fue expuesta con mucha rotundidad y contundencia, con expresiones duras e irónicas frente a las posturas contrarias actuales, pero arropada también con un lenguaje elegante y con ricas alusiones históricas y oportunas citas literarias y poéticas. El gran cuerpo de la conferencia, con todo, se centró en la exposición de los valores que dan consistencia a la historia y a la tradición de España. Dado el contexto de la conferencia, hubo alusiones también a que la Iglesia y los cristianos, siguiendo el mensaje de Jesús, pueden impulsar los mejores contenidos que han dado fundamento a España y a Europa, con recuerdo a de Gásperi y a los demás confesos cristianos que con él la pusieron en marcha en la postguerra europea.

En esta ocasión, el conferenciante mostró su satisfacción por poder hablar ya con más libertad de estos temas, sin el acompañamiento de los escoltas que sufrió hasta hace pocos años. Alabó también la capacidad de convocatoria del Aula P. Arrupe, bien demostrada en esta segunda conferencia del presente curso, así como lo fue también en la primera que pronunció Pedro M. Lamet sobre Arrupe y el Papa Francisco.  el texto aquí

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