Publicado: Viernes, 11 Marzo 2016

Nuevo libro, muy especial, sobre el Padre Arrupe

Hace sólo unos días ha visto la luz el libro de Mª Dolores Lasheras Aguirre odn “Silencios elocuentes. PEDRO ARRUPE S.J. CONSEJERO Y AMIGO. 1958-1985”, publicado por Ediciones Lestonnac, de la Orden de la Compañía de María N. S. 

Mª Dolores había coincidido con el P. Arrupe, primero como joven misionera y superiora de las religiosas de la Compañía de María recién llegadas a Japón para fundar su misión y, más tarde, en Roma, siendo ambos Superiores Generales de sus respectivos institutos. La coincidencia no fue simplemente local, sino que constituyó el marco de una intensa relación personal e institucional de ayuda mutua, de la que el libro da testimonio cumplido y fiel, empapado de simpatía, cariño y verdadero fervor.

 Se ve que Mª Dolores ha vivido apasionadamente lo que narra, y lo escribe como algo que pertenece a  su propia vida. En estilo hábilmente combinado de “Memorias”, de espontáneos y jugosos recuerdos de vida compartida y de historia certeramente documentada, todo a la vez, el libro va presentando en secuencia entrelazada lo más significativo de la vida del P. Arrupe como misionero y Provincial de los jesuitas en Japón, la llegada de las primeras religiosas y sus progresivas e ilusionadas instalaciones, y el desempeño de los respectivos cargos como Superiores Generales en Roma en una época tan rica de acontecimientos y proyectos compartidos como fue la etapa de la proyección y puesta en práctica de la “renovación acomodada” de toda la vida religiosa pedida y orientada por el Concilio Vaticano II.

 Para concluir con el largo “Camino a Jerusalén”, la celeste, emprendido por el P. Arrupe en el “silencio elocuente”, doloroso y ejemplar, de los últimos diez años de su vida, aislado en una “sencilla habitación de la enfermería” de la Curia General de los jesuitas en Roma. 

El libro es un cálido testimonio de estima, cariño y agradecimiento al P. Arrupe, que, entrelazado con aspectos ya conocidos de su vida y persona, presenta, en escenario íntimo, otros, sumamente jugosos y reveladores de su personalidad, pertenecientes al ámbito de su relación personal con la autora y con la Orden de la Compañía de María N. S.

La intención de la autora era “poner de manifiesto la grandeza del P. Arrupe como PERSONA DECISIVA en la aurora de un  nuevo tiempo para la Iglesia, la sociedad y para la Vida Religiosa, el del Concilio Vaticano II”. Intención perfectamente cumplida.

 Enhorabuena, pues, con gran agradecimiento a ella y  a quien, como Superiora General de la Orden, M. Beatriz Acosta, tuvo la idea feliz de embarcarla en la empresa. De ello podremos beneficiarnos, desde nuevos ángulos de visión, quienes deseamos seguir extrayendo de la vida y acción del Padre Arrupe inspiración y luz para nuestras propias vidas en seguimiento y servicio del Señor Jesús.

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