Publicado: Domingo, 31 Julio 2016

San Ignacio regresa a Santa María del Mar

Como un mendigo y pidiendo limosna, con una mano tendida y los pies descalzos. Así es como el escultor Lau Feliu ha representado a San Ignacio de Loyola, en la nueva Capilla de San Ignacio en la Basílica de Santa Maria del Mar de Barcelona, que se ha inaugurado esta mañana, coincidiendo precisamente con la festividad del santo de Loyola. Así encontramos a este "hombre del saco", que es como se conocía a Ignacio en Manresa. “El hombre del saco”, ya que entregó su vestimenta de caballero a un pobre antes de ponerse la ropa de saco que lo identificaba como peregrino desde que salió de Montserrat.

Tres dimensiones se juntan al poder acercarse a la escultura. Primero, la capacidad de contemplar, a través de la imagen, la vida de un testigo, y a través de ese testimonio, intuir al Dios al que su vida apunta. Para quien pase por Santa María del Mar, se abre desde hoy esa oportunidad. Además, la capacidad de aprender de la vida del peregrino. Dicen quienes conocen la espiritualidad ignaciana que vida y espiritualidad de Ignacio se conjugan, y que muchas de sus grandes intuiciones tienen que ver con su recorrido vital.  Por último, la capacidad de compartir ese camino. De otra manera. En otro contexto y otras circunstancias. Pero también cada uno de nosotros está llamado a ser peregrino, a buscar y hallar a Dios en todas las cosas, a aprender, con Ignacio, a amar y servir en todo. Y a vivirse desde la desposesión de quien extiende la mano confiando en la fortaleza de Dios y reconociendo la propia fragilidad. Todo eso aparece en la nueva escultura.

La escultura, de bronce, está en el lugar donde Ignacio pedía limosna durante una de sus estancias en Barcelona, entre los años 1524 y 1526, y que representa prácticamente el único espacio de la Barcelona que conoció Ignacio, tal como era en aquel momento. Es por este motivo por lo que la Compañía de Jesús, contando con el apoyo de la Basílica de Santa María del Mar, ha querido impulsar la reforma de esta capilla, para ofrecer, más allá de un mero espacio informativo, que recuerde el paso del santo, un espacio de oración y contemplación, en el que la imagen de San Ignacio, dispuesta sobre un banco y mirando hacia el altar, invita al visitante a orar a su lado.

Además, la capilla cuenta con dos elementos devocionales: una talla de madera de la Virgen de Aránzazu (Oñati) y una reproducción de la Creu del Tort de Manresa. 

El acto de inauguración ha contado con la presencia del Provincial de la Compañía de Jesús en España, P. Francisco José Ruiz Pérez SJ, el rector de la Basílica de Santa María del Mar, Mn. Salvador Pié-Ninot, y el delegado de los Jesuitas en Cataluña, P. Llorenç Puig SJ. Han asistido el Sr. Enric Vendrell, director general de Asuntos Religiosos de la Generalitat de Catalunya.

El escultor Lau Feliu ha presentado la obra recordando su experiencia personal y su relación con la Compañía de Jesús y la espiritualidad ignaciana, transmitida por su família y por su paso como alumno de los jesuitas. Ha dedicado una especial mención al artista jesuita Cinto Casanovas, junto al que se formó como escultor y se ha mostrado agradecido por haber recibido este encargo.

El P. Provincial ha descrito el nuevo espacio como “una pequeña luz que invita a los visitantes y peregrinos a acercarse, a tomar una breve pausa y orar, en un rincón que nos hace cercanos a ese Ignacio”.

Por su parte, el delegado de los Jesuitas en Cataluña, Llorenç Puig SJ, se ha referido a la importancia de tomar conciencia de los espacios que han sido significativos en nuestra historia y ha reconocido que, si bien la capilla ya existía, no tenía el relieve que con esta reforma se le va a otorgar. Puig ha destacado la importancia de “recuperar este sentido de espacio sagrado, bendecido, propicio para la oración y para disponerse al encuentro con Dios, en el mismo centro de Barcelona”.

Josep Lluís Iriberri SJ, director de la Oficina del Camino Ignaciano, ha explicado el motivo de la presencia de la talla de la virgen de Aránzazu y de la Creu del Tort en la capilla. Ambas se se refieren a dos lugares en los que oró el peregrino Ignacio a lo largo del Camino que lo llevó desde su casa natal en Loyola (Guipúzcoa) hasta Manresa. Y es que Santa María del Mar es uno de los lugares que incluye el recorrido del Camino Ignaciano, la ruta de peregrinación que recrea el camino que hizo Ignacio. La inauguración de la capilla, de hecho, ha coincidido con la clausura del Año Jubilar del Camino Ignaciano, que se ha celebrado desde el 31 de julio de 2015.

En el momento de la bendición, el P. Provincial ha recordado que “san Ignacio estaría horas y horas aquí, en este mismo lugar, en oración y en actitud de apertura a la generosidad de los demás” y ha bendecido la escultura como “recuerdo vivo de la estancia de san Ignacio en esta ciudad de Barcelona”.

Desde la Basílica de Santa Maria del Mar, su rector Mn. Salvador Pié-Ninot ha remarcado la importancia de la presencia de sant Ignacio en la Basílica y de cómo esta figura de Ignacio pidiendo limosna para los pobres recuerda el deseo de la parroquia de ser también lugar de acogida para los más necesitados,

El P. Provincial de la Compañía de Jesús ha cerrado el acto con unas palabras de agradecimiento al párroco de Santa María del Mar, Mn. Salvador Pié-Ninot, a los artífices del proyecto, Josep M Riera, arquitecto del Arzobispado de Bacelona y Eloi Aran, de T113-Taller d’Arquitectura; así como al autor de la escultura, Lau Feliu Maspons. 

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