Publicado: Jueves, 02 Noviembre 2017

Carta del P. General en la festividad de San Alonso Rodríguez SJ

Con motivo de la festividad de San Alonso Rodríguez (1531-1617) el P. General ha escrito a toda la Compañía una carta en memoria suya. En ella da gracias al Señor por el hermoso regalo de San Alonso a la Iglesia y a la Compañía. 

Titulada “En memoria de S. Alonso Rodríguez, S.I.: la vocación de los Hermanos Jesuitas”, el P. General recuerda que este jesuita “muestra la vocación a la Compañía de Jesús, realizada en plenitud, como servicio incansable fundado en la experiencia de Dios y en una rica vida espiritual”. Patrono de los Hermanos y modelo de Jesuita, el texto relata la vida de este santo que se volvió a poner en camino a los 38 años tras perder a su esposa, sus hijos y también su trabajo. Aunque no todos lo ven apto, es admitido a la Compañía de Jesús a los 40 años. No tenía estudios, aunque sí una profunda experiencia de vida humana y espiritual. Tras el mes de Ejercicios es enviado a Palma de Mallorca, donde hace los votos. Durante 46 años, el H. Alonso sirve a todos desde la portería del Colegio Montesión. 

El P General invita con esta carta a revisar en profundidad la riqueza de nuestra vocación y reconoce el testimonio profético que los hermanos jesuitas ofrecen en el interior de la comunidad religiosa, en la Iglesia y en la diversidad de situaciones sociales en las que realiza su trabajo apostólico la Compañía de Jesús: “Los Hermanos son un signo profético tanto para los ordenados como para los laicos y laicas compañeros en la misión (...) constituyen un testimonio transparente de la donación gratuita de toda la persona al servicio de los demás seres humanos. Hoy los Hermanos en la Compañía están integrados en una gran variedad de apostolados con plena responsabilidad en ellos. Nos recuerdan, no tanto la función que cumplen, sino la profundidad de la consagración, la amorosa y gozosa entrega de sí mismos al Señor a través de los votos de pobreza, castidad y obediencia. Como personas consagradas que no son clérigos”. Asimismo el P. General pide en este carta a los jesuitas que examinen en profundidad si "nuestro modo de vivir y de presentar el cuerpo religioso y apostólico al que pertenecemos expresa toda la riqueza y diversidad de vocaciones que lo conforman". Leer la carta aquí.

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