Publicado: Jueves, 02 Noviembre 2017

Mallorca cierra el homenaje a San Alonso

Durante los últimos diez días la ciudad de Mallorca y la comunidad de jesuitas de la ciudad se volcó en el cierre del centenario a San Alonso. El viernes 20 de octubre con la celebración de un concierto de la orquesta Junge Camerata Academica Sant Llorenç, que interpretó obras de Monti, Albinoni y Strauss, entre otros, en la iglesia de Montesión que estaba llena, con abundante presencia de antiguos alumnos del colegio. El público quedó sorprendido por la formación de unos músicos tan jóvenes; impresionó las evoluciones del concierto a lo largo de la nave, tocando la partitura de memoria.

El domingo 22 volvió a llenarse la iglesia de Montesión, esta vez para la eucaristía que presidió el Provincial, P. Antonio España, SJ. Hubo una nutrida presencia de miembros de las distintas comunidades y obras que conforman la PAL: jesuitas de Montesión, miembros de CVX, profesorado del colegio, antiguos alumnos, patronos y miembros del equipo de la fundación Montalvo, miembros del Patronat, cofrades… Se contó con el estupendo apoyo musical de coro y órgano, bajo la dirección de Paco Valdés y Pep Amengual. En su homilía, el Provincial destacó las virtudes de San Alonso, aquilatadas en los largos años de destino en Montesión. Junto al altar, se alzaba un retrato del santo y un relicario. Al final de la celebración, se ofrecieron las reliquias a la veneración de los fieles. Posteriormente, se sirvió un refresco en el claustro.

El miércoles 25, don Pedro de Montaner, conde de Zavellá, dictó una conferencia en Caixa Forum, a la que asistieron unas cincuenta personas. De acuerdo con el título propuesto, el historiador situó a San Alonso Rodríguez en la Mallorca de su tiempo. Del hombre que llegó a Mallorca en 1571, destacó lo incompleto de su formación y la influencia de las corrientes místicas alumbradas en su espiritualidad. Recordó que su misión no se limitaba a la portería, sino que, como coadjutor, acompañaba a los Padres en sus misiones. Y que, en una sociedad convulsa, sometida a un elevado nivel de violencia, la prudencia, virtudes y calidades espirituales fueron un bálsamo, un apoyo firme. De ahí, que personas de toda condición social, incluido el virrey, acudieran a Alonso en busca de consejo, o que le confiaran la educación moral y religiosa de sus hijos.

Y finalmente el día 31 de octubre, festividad del santo se celebró a las 19 horas la solemne eucaristía en la Catedral de Mallorca, presidida por el obispo D. Sebastià Taltavull y concelebrada por unos 28 sacerdotes, siete de ellos jesuitas. Como representante de la Compañía (ante la obligada ausencia por motivos de salud del delegado de la PAL) estuvo el P. Miguel Garau SJ, que tanto ha hecho como custodio del legado de San Alonso. El obispo predicó una homilía calificada de “maravillosa” por el P. Garau y las plegarias también estuvieron dedicadas al santo jesuita. Después de la misa se dio a venerar una reliquia de San Alonso y se repartió a los asistentes un tríptico que señalaba los rasgos más destacados de su biografía.

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