Publicado: Lunes, 20 Julio 2015

Momentos del Kairós

El verano nos dispersa por derroteros distintos. Acompañamos la experiencia espiritual de otros. Convivimos pacientemente con nuestra limitación de salud o con la de nuestros compañeros y familiares. Nos dejamos impactar por geografías y gentes diferentes a las habituales. Peregrinamos con quienes quieren descubrir a Dios como camino. Buscamos la oportunidad para contemplar más intensamente. Tocamos la cotidianidad de nuestras familias… Sean los que sean nuestros julios y agostos, el verano suele ser cita con tiempos libres del secuestro de la prisa, tan tocados de silencio que acabamos encontrándonos con nosotros mismos. Son esos tiempos de hondura, en los que Dios limpia raíces y da fortaleza a cuanto quiere seguir creciendo en nuestra vocación. Esos tiempos dan un fruto que alarga su sabor más allá del verano. Nuestros cursos, muchas veces, quedaron orientados ya con la luz descubierta en el estío. Ojalá que Dios nos proporcione momentos del kairós que tiene pensado para cada uno. Vivirlos será nuestra mejor vacación.

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