Publicado: Viernes, 23 Febrero 2018

También se necesita una conversión universal

En la carta del P. General del 3 de octubre de 2017, nos pedía un especial discernimiento sobre las preferencias apostólicas de la Compañíal. El P. Kolvenbach en el año 2003 expresó las cinco propuestas para el gobierno de la Compañía: la apuesta por mantener la misión de China, el interés por la cooperación con África como continente emergente, la preocupación por las migraciones que atraviesan con dolor a la humanidad, la importancia de las casas internacionales de Roma por su servicio a la Iglesia y, finalmente, el rigor por la formación intelectual profunda en todos los campos posibles del pensamiento. Siendo esto hace quince años, el P. Sosa quiere ahora actualizar y renovar las preferencias universales en un contexto distinto al anterior. ¿No es esto un modo de conversión y renovación hacia la universalidad?

Esta búsqueda de preferencias apostólicas es muy de cuaresma porque nos pide “estirarnos” para adquirir una mente y un corazón abierto al mundo, es decir, convertirnos para abrirnos a lo nuevo que Dios dispone como Cuerpo. Yo también necesito esa conversión. Cuando esto se nos propone, lo normal es sentirnos, más pegados a nuestras tareas cotidianas que a las grandes líneas universales de la Misión de la Compañía en la Iglesia. Sentimos el agobio ante retos que nos superan como personas y en los que quizás podemos decir muy poco. Siendo esto así, se pide una participación primeramente a través de nuestras oraciones y de nuestras conversaciones comunitarias y apostólicas, que son foco de conversión y de renovación pascual. Luego, se nos pide tener una palabra en las plataformas o sectores. El mundo cada día es más global y los problemas nos piden a todos poder conectar con lo que la Compañía puede hacer en una Tierra cada día más inter-comunicada.

Nuestra Provincia está dentro de un proceso de renovación y conversión tanto en la propuesta de preferencias como en la renovación de la Provincia en torno al proyecto apostólico. Todo ello nos ayudará a orar y reflexionar sobre cómo seguir el camino de conversión personal, comunitaria e institucional, abiertos de la mejor manera posible a la Palabra de Dios de esta Cuaresma. Seguro que Dios nos sigue ayudando a acercarnos más a una conversión constante.

Antonio España, SJ 

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