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Queridos compañeros:

La Congregación General 36, recién celebrada, ha vuelto a situarnos como “Compañeros en una misión de Reconciliación y de Justicia”. Al titular así su decreto 1, ha querido citar expresamente la conocida formulación paulina: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos encomendó el ministerio de la reconciliación.” (2 Cor 5,18).

Nuestra misión de reconciliación y de justicia deriva de una profunda experiencia de ser nosotros mismos reconciliados por Cristo.

Os propongo, pues, que siguiendo la llamada de la CG 36 respondamos a la “nueva urgencia” de esa labor de reconciliación en nuestro mundo actual, comenzando por hacer un ejercicio de reconciliación nosotros mismos, tanto en el plano personal y en el de nuestras comunidades y equipos apostólicos, como en el plano social. Para ello puede servirnos seguir el esquema de reflexión e intercambio contenido en la propuesta que enlazo.

La celebración de la Cuaresma, que ahora comenzamos, puede ser una excelente oportunidad para llevar a cabo el ejercicio de perdón y reconciliación que os propongo.

Francisco José Ruiz Pérez, SJ

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