Semblanza del P. Jesús Martínez Alcay SJ

El P. Jesús Martínez Alcay SJ ha fallecido el pasado 22 de marzo en Montevideo, Uruguay.

Nació el 18 de febrero de 1931 en la ciudad de Quel (Logroño), España. Era hijo de Hipólito y Clotilde. El 4 de septiembre de 1950 ingresó en la Compañía de Jesús en Loyola, España. El 5 de septiembre de 1952 hizo sus primeros votos también en Loyola donde luego hizo el juniorado hasta septiembre de 1954, en que fue a Oña, Burgos, para hacer la filosofía. En verano de 1956 se trasladó la facultad de filosofía a Loyola y allí hizo el tercer año. En octubre de 1957 comenzó su magisterio en el Colegio del Salvador de Zaragoza donde estuvo tres años como encargado de los alumnos de segundo año de bachillerato y dando clases en ese mismo curso. Desde octubre de 1960 a julio de 1964 hizo la teología en Oña siendo ordenado sacerdote al terminar el tercer año, el julio de 1963 en Pamplona. Al acabar la teología hizo la tercera probación en Salamanca.

En julio de 1967 fue destinado a Villagarcía de Campos como Ayudante del Maestro de Novicios, P. Carlos Zaldívar. Parte de esos dos años que estuvo allí fue también Ministro de la casa.

En septiembre de 1967 fue a Comillas (Santander) como Prefecto de disciplina del Seminario Menor, cargo que ocupó hasta 1974. En septiembre de este año sustituyó al P. Avelino Quijano como Vice-Rector del Seminario Menor. La progresiva disminución de alumnos en el Seminario Menor llevó a que los Superiores tomaran la determinación de cerrarlo al acabar el curso 1976-1977.

En 1977 fue destinado al Colegio Sagrado Corazón de Logroño como director de la segunda etapa de EGB, cargo que ocupó sólo un trimestre pues en febrero de 1978 viajó a Uruguay para colaborar en el Colegio San Javier de Tacuarembó.

Desde 1978 a marzo de 1982 estuvo en Tacuarembó, como asesor espiritual de los alumnos y dando clases de catequesis, idioma español y educación moral y cívica en primaria y los primeros cursos de liceo.

En 1982 va a Montevideo como Secretario de la Curia y también como Ministro de la Residencia Sagrada Familia. También desde 1982 colabora con los cursos de Teología a Distancia que ofrece la Universidad Católica. Durante esos años estuvo vinculado con la casa de Ejercicios de Manresa ya sea como Coordinador de la casa, Administrador, o como Director, cargo que ejerció desde enero de 1999. 

En julio del año 2003 parte para la Curia General donde presta servicios como Secretario de la Asistencia de América Latina Meridional. Permanece allí hasta marzo de 2010.

Desde mayo de 2010 hasta mayo de 2013 fue Superior de la Residencia Sagrada Familia en Montevideo. Luego quedó viviendo allí y colaborando en Manresa hasta que en 2016 se trasladó a la Enfermería en la comunidad del Sagrado Corazón. Falleció en Montevideo el 22 de marzo de 2018.

Algunas características del P. Jesús Martínez.

Quelito (así es como se le llamaba por ser de Quel, un pueblo de La Rioja -España-) era reconocido por su servicialidad y humildad. Siempre estaba dispuesto a echar una mano en todo lo que se le pedía y abierto a escuchar los consejos o sugerencias que se le hicieran. Sin miramientos de tiempos, lugares y personas, muchos acudían a él. Su proverbial austeridad y sencillez de vida siempre fueron un testimonio patente de que la alegría profunda no tiene nada que ver con la posesión de cosas, honores o reconocimientos, sino en la coherencia de una vida que se entrega con grande ánimo y liberalidad al amor de Dios.

Su disponibilidad era muy edificante así como su libertad para manifestar los límites que pudiera tener para hacerse cargo de una obra, tarea o misión también era notoria.

La fuerza de tanta virtud se encontraba en su intensa vida de oración. Era un hombre de Dios que con disciplina cuidaba de la oración, celebración y lectura espiritual. También se tomaba con responsabilidad y seriedad el hacer los Ejercicios anuales y todas las prácticas espirituales que recomienda la Iglesia para el crecimiento espiritual; por ejemplo: rezaba todos los días el rosario, la liturgia de la horas, acompaña los tiempos litúrgicos, conocía de ayunos y penitencia, etc. En definitiva, era un hombre que buscaba a Dios con toda sinceridad y con mucha abnegación.

Misión cumplida, compañero. Descansá en paz.

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