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Queridos compañeros,

Os escribimos desde el Encuentro europeo de jesuitas en formación (EJIF) que está teniendo lugar en el Líbano del 1 al 24 de agosto. Como sabéis, éste es un encuentro que se realiza todos los veranos durante algo más de tres semanas en las que representantes de las diferentes provincias de la Compañía de Jesús en Europa trabajan a fondo un tema relevante y actual. Este año el tema escogido ha sido Testigos de amistad y reconciliación, basado en el Mensaje orante para aquellos jesuitas que trabajan en zonas de guerra y conflicto de la Congregación General 36.

La dinámica de los días que dura el encuentro es sencilla. Después de un día de introducción que usamos, también, para conocernos, empezamos un período de unos trece días (que aún no ha terminado) en el que hemos estado conociendo diferentes proyectos e iniciativas que se están llevando a cabo para atender a los refugiados palestinos, sirios e iraquíes que se encuentran en el país (y que ya constituyen una tercera parte de la población total del Líbano). A la vez, por medio de charlas estamos conociendo la realidad de Oriente medio y, en especial, del país que nos acoge en lo que se refiere a su historia, la relación entre las diferentes religiones que conviven aquí y las razones de los conflictos que han acontecido desde antes que comenzase el s. XX. El encuentro terminará con la semana de Ejercicios y una evaluación para preprar el encuentro del año que viene.

Sin duda, ésta es una experiencia que nos está resultando apasionante. No obstante, estamos un poco sobrepasados. Estos días estamos conociendo cómo vivien millones de personas en todo el mundo (hemos visitado campos de refugiados sirios en el Valle de la Bekaa y el campo de refugiados palestinos de Shatila) y no podemos evitar preguntarnos cuál es la salida ante tanto dolor; cómo puede ser que nosotros (personas, hijos de Dios) no tengamos que correr la misma suerte que las personas que estamos conociendo (igualmente personas, hijos de Dios). No podemos evitar preguntarnos sobre cuál es la responsabilidad individual y colectiva que tenemos; y, sobre todo, cómo vivir una vez estemos de vuelta del EJIF a finales de agosto.

Quizá no encontremos demasiadas respuestas a nuestras preguntas pero sí que esperamos poder ir asumiendo lo que estamos viviendo y conociendo durante esta primera parte del encuentro en los Ejercicios espirituales que empezaremos el día 13 por la noche. Os tendremos presentes; tenednos también presentes a nosotros.

Hasta pronto.

Óscar Cala López

Lluís S. Salinas Roca

Pie de fotos: Fotografía de grupo, de Pascal Meyer.

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