Volver

El jueves 21 de septiembre hizo sus últimos votos en la Compañía de Jesús Jon Sagastagoitia SJ. Los hizo en la Iglesia del Sagrado Corazón de Bilbao, en una ceremonia presidida por el superior de la comunidad P. Jaime Oraá SJ, a la que asistieron numerosos jesuitas de la PAT Loyola, del resto de la Provincia de España, así como amigos y familiares que llenaron el templo.

Jon Sagastagoitia entró en la Compañía de Jesús también un 21 de septiembre, pero de hace 16 años. Hizo el noviciado en Zaragoza y tras otros seis años de estudios en Bilbao y Boston College, fue ordenado sacerdote en el Santuario de Loyola. Luego ha servido en Alboan, en la Universidad de Deusto, hizo la tercera probación en Cuba y actualmente está destinado a la Iglesia del Sagrado Corazón en Bilbao.
 
La festividad de San Mateo permitió a Jaime Oraá SJ evocar en la homilía el momento en el que Jesús llama a Mateo: «y mirándole con misericordia y eligiéndole le dijo: Sígueme». Dos mil años después, se repite esta historia de salvación, de hecho, «podemos decir que nunca se ha interrumpido desde entonces, este encuentro de Jesús con muchas personas de todo tiempo y condición». En el caso de Jon, esa llamada se produjo cuando ―como Mateo― Jon ya era una persona madura ―33 años― y tenía una profesión que, aunque no fuera recaudador de impuestos, «tenía algo que ver con dineros...». Jon experimentó en su corazón «el amor inmenso del Señor», «se sintió perdonado por el Señor», muy consciente de que la llamada se producía «no por su méritos y cualidades, aunque las tenga, sino por puro amor de Jesús». 
 
En sus palabras de agradecimiento Jon se dirigió a todos los presentes y a quienes no pudieron asistir: «os confieso que veo vuestras caras y pasan por la memoria y el corazón experiencias que hemos compartido, y descubro que Dios ha estado presente en todo esos acontecimientos». Se refirió a la aventura diaria que es «dejar a Dios ser Dios». Es una llamada a «sentir con los sentimientos del corazón de Jesús y servir a su manera». Confesó que muchas veces lo desea y pide en la oración: amar y servir sin límites como hizo Él, y agradeció a todos «que me habéis ayudado hasta hoy y lo seguiréis haciendo».
 
Tras la celebración, se pudo disfrutar de un piscolabis en Arrupe Etxea, epicentro de las actividades jesuitas en Bilbao, donde algunos de los presentes acuden cada día a trabajar. Anoche todos dejaron las tareas y preocupaciones fuera, para zambullirse en sonrisas, felicitaciones y abrazos.
 

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto