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"El caso es que yo estaba a confesar y no me enteré. En Mazo, en la parroquia, con otros curas de la zona; pero es que no me levanté un ratito", nos dice Pepe Arranz. El miércoles santo una calima densa, impenetrable cubrió las islas. Javier Castillo subía esa tarde a Los Lagares, donde pasaría el triduo sacro en un retiro que ya es tradición de una década: una semana santa para la espiritualidad, la celebración y la familiaridad. Germán y Francisco J. salieron a pasear por la ciudad y colgaron una foto en el "wasap" comunitario: desde el paseo marítimo no se veían apenas las torres de gruas y plataformas atracadas en el puerto. Para Lucas fue asombroso: "Desde que el Fredolsen se separó del puerto de Agaete, desapareció de nuestra vista Gran Canaria. Me enteré de que llegábamos a Tenerife cuando cruzamos la bocana del Puerto de Santa Cruz.

Juan Ramón llevaba unos días ya en Melilla, con el cuarto mandamiento, dedicado a las labores domésticas y a hacer gozar a la familia de su presencia culinaria (siempre a celebrar). La Semana Santa de la comunidad de Canarias fue otra historia de "discurrir" por el mundo. A Francisco José le impresionó la noche del jueves santo en Vegueta: "Las calles estaban repletas: apenas se podía pasear por Dr. Chill. Un montón de gente que se movía rápido de un lado para otro: mayores, jóvenes, niños y niñas, parejas, solos... de todo". Es que la gente de la isla visita las Siete Estaciones (siete monumentos de jueves santo repartidos por la zona más antigua de la ciudad y que incluye el de nuestra iglesia de San Francisco de Borja). Javier Castillo nos habla de tranquilidad, profundidad, silencio, retiro. A la vuelta de La Palma, ya sin calima (en algunas zonas de La Palma, El Hierro y La Gomera, le dicen "calina"), Pepe nos relata algunas de las cosas que más le impresionan de la Semana Santa en San Pedro, Breña Alta: "El descendimiento fue impresionante. La iglesia repleta. Dos personas serias que se van a la cruz. Lo desclavan. Bajan al crucificado. Pliegan sus brazos articulados. Procesión por el pueblo y, a la vuelta, con la iglesia oscura y llena delo ponen en el sepulcro y lo cierran con un golpe seco y rotundo". Arranz vuelve contento, también cansado. A la vuelta de Tenerife, de El Sobradillo,  Lucas se trae el buen sabor del cariño de que muchos sacerdotes de la diócesis nivariense. Varios tuvieron como espiritual a un jesuita, a Manuel Tirado, Miguel A. Moore, Luciano Gil Japón, Manuel Segura, José Mª Laraña... son los nombres más repetidos. En ECCA, la programación radiofóncia ha sido diferente. Este año, el mayor número de bajadas se lo reparten entre una grabación del Stabat Mater de Pergolesi y las explicaciones de Francisco J. Ruiz sobre el misterio que se celebraba cada día.

Al llegar también comentamos las noticias que nos dan algunos sacerdotes de las islas de que en sus parroquias han tenido a algún jesuita durante Semana Santa. A dos mil kilómetros de la comunidad más cercana siempre agradecemos mucho cuando se pasan por casa o nos dan noticias de su presencia. Incluso cuando hay calima / calina. En la foto el puerto de Santa Cruz de Tenerife desde El Sobradillo y con calima.

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