Publicado: Martes, 27 Octubre 2020

Responder al deseo de conocer la espiritualidad ignaciana

El fin de semana del 16 al 19 de octubre el centro de espiritualidad de Manresa acogió una experiencia de introducción a los Ejercicios Espirituales para jóvenes adultos. Para Antonio J. Ordóñez SJ "ofrecer un horizonte, captar nuestra imaginación y despertar nuestros deseos, unirnos en la misión... son algunas de las expresiones que orientan las Preferencias Apostólicas de la Compañía de Jesús para los próximos años. Y con dos de ellas, acompañar a los jóvenes en camino y mostrar el camino hacia Dios, intuimos que podríamos armar la experiencia que hemos llevado a cabo un grupo de acompañantes de los grupos MAGIS".

La idea inicial era bastante simple: ofrecer un fin de semana de introducción a los Ejercicios Espirituales a los jóvenes de entre 18 y 30 años, centrándose exclusivamente en el Principio y Fundamento como contenido para las oraciones y meditaciones. Pero los precedentes requieren un momento de reflexión. Como nos cuenta Antonio Ordóñez, "a lo largo de los últimos meses hemos reparado que los jóvenes de nuestro entorno, en Cataluña, demandaban experiencias de interioridad y de encuentro con un marcado carácter de espiritualidad ignaciana: charlas sobre reglas de primera semana, sobre acompañamiento, discernimiento, examen del día…".

Esto ha ido indicando que existe, de una manera nueva, un deseo de conocer la espiritualidad ignaciana de manera seria y profunda. "Nos dice que, en un mundo secularizado, que además se desarrolla en un entorno covid, va surgiendo la necesidad del encuentro con Dios de una manera diferente". A partir de aquí, la propuesta ha consistido en un fin de semana en el que se daban los puntos para la oración y posibilidad de acompañamiento. "Nuestra sorpresa y lo que nos hemos encontrado ha sido un regalo", afirma el equipo de acompañantes.

Finalmente unos 25 jóvenes han accedido por primera vez al método ignaciano de oración, a la posibilidad de hacerlo en silencio, recibiendo unos puntos que les ayudasen a rezar y con la posibilidad de un acompañamiento de calidad llevado a cabo por un equipo de cinco personas, jesuitas y laicos, hombres y mujeres que, en los tiempos libres, han podido trabajar y reflexionar a modo taller para resolver dudas, incertidumbres y deseos, y abrirse a cierto contexto formativo.

"Nuestra idea", asegura el equipo, "es seguir ofreciendo este tipo de experiencias de encuentro con el Señor, donde la Palabra, el silencio, la oración y el discernimiento se pongan en juego en una generación que tiene mucho por decir a la Iglesia y a al Compañía. Ojalá podamos seguir haciéndolo".

 

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