Publicado: Jueves, 07 Octubre 2021

El sociólogo y escritor José Mª Rodríguez Olaizola visita la universidad Loyola para reflexionar sobre el mito de la eterna juventud

El sociólogo y escritor José Mª Rodríguez Olaizola visita Loyola para reflexionar sobre el mito de la eterna juventud

José Mª Rodríguez Olaizola, SJ, ha visitado el campus de Córdoba de la Universidad Loyola para participar en una de las actividades promovidas por el Servicio de Evangelización y Diálogo. Olaizola ha reflexionado sobre cómo nos hacemos adultos y cómo vivimos en una cultura en la que la juventud está mitificada.

La visita del jesuita, sociólogo y escritor José Mª Rodriguez Olaizola no ha defraudado a nadie. Conocido por su gran capacidad para comunicar y llevar a la reflexión, el anuncio de que estaría en el campus de Córdoba y en el Centro Cultural San Hipólito fue recibido con una gran acogida. En Loyola, durante algo más de una hora, invitó a los asistentes a acompañarles en un viaje con el que intentaría "poner cierto orden en cosas que tenemos dispersas y  dar un primer paso para poder construir una reflexión" . En esta ocasión su exposición giró en torno al trásito a la adultez  en "una cultura en la que la juventud está mitificada".

El jesuita y sociólogo fue recibido y presentado por Araceli de los Ríos, coordinadora del Secretariado de Misión Compartida de la Compañía de Jesús en España.

El mito de la eterna juventud

Las generalizaciones entusiastas sobre la juventud están muy extendidas tanto en sus aspectos positivos como en los negativos. Olaizola sugirió buscar la palabra juventud y adulto en internet y analizar los resultados. Sorprenden los del segundo término que incluyen algunas expresiones como "es horrible" "espantoso" o "estar solo".

Rodríguez Olaizola explicó que, en gran parte, son los propios adultos los que contribuyen a la mitificación de la juventud "nos volvemos nostálgicos e idealizamos lo que hemos dejado atrás. Hoy todo el mundo quiere seguir siendo joven y es una trampa porque la sociedad está necesitada de adultos". Para ser adulto todos luchamos ciertas batallas, en distintos tiempos o circunstancias, pero son batallas que hay que afrontar cuanto antes mejor "una de las tentaciones de la cultura contemporánea es posponer estas batallas, dejarlas para más tarde". En esta luchas hay tres, como expuso Olaizola, que son muy comunes: la batalla al fracaso, al rechazo y a la soledad.

Afrontar el miedo al fracaso

En nuestro camino para ser adultos tenemos que aprender que vamos a fracasar en algunos ámbitos de nuestra vida y que el esfuerzo, la constancia y el anhelo no siempre conllevan el triunfo "fracasar en algunos ámbitos de tu vida no es fracasar como persona, no es ser un fracasado. Parte de este miedo al fracaso es también miedo al futuro, a lo desconocido, que lleva a gran parte de esta sociedad a plantarse en el presente, no pensar más alla y no construir su futuro. No puedes saber dónde vas a estar en un tiempo pero sí dónde quieres estar y en consecuencia tomar decisiones que condicionarán tu camino".

El adulto debe descubrir que su vida no es una sucesión de presentes concatenados "es una historia que entrelaza el pasado, presente y trabaja el futuro".

"Somos mucho más que una fachada"

El miedo al rechazo y la necesidad de constante aprobación es otra de la grandes batallas que hay que lidiar en nuestra cultura. En una sociedad, que como bien explicó Rodriguez Olaizola "la gente crece en un mundo de veredictos diarios en redes sociales con los likes y son juzgados constantemente, el miedo al rechazo es tremendo. Hay que aprender que el rechazo no es siempre personal y que las personas establecemos relaciones diferentes. No podemos gustar a todos. Cuando comprendemos que podemos relacionarnos sin necesitar aprobación costante es tremendamente liberador".

También se abrió una puerta a la reflexión sobre la importancia que cada vez damos más a nuestra apariencia externa: "Tú eres mucho más que una imagen, la imagen es solo una fachada y hay que educar la mirada para ver mucho más allá. Somos más que un espejo, somos imaginación, sentimientos, valores, experiencia, la fe que tenemos o buscamos, memoria, reflexión, los libros que hemos leído...El tiempo es parte de la vida y tu cuerpo tiene que contar tu historia".

Para finalizar y antes de dejar un tiempo al debate y reflexión conjunta, el escritor y sociólogo también hablo de la soledad, tema que trató en su conocido libro "Bailar con la soledad". Para Olaizola, la soledad no tiene edad y va ligada al amor. El amor se construye y se crece en él y hay que aprender a amar lo imperfecto.

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