Acompañar el atardecer de la vida con esperanza y sentido
El Reloj de la Vida son seis talleres de espiritualidad ignaciana nacidos para generar espacios de plenitud en quienes transitan el "atardecer de la vida". La Parroquia de Begoña de Zaragoza acaba de finalizar una tanda el 8 de enero.
Bajo la premisa de que el ocaso ofrece bellezas únicas, el programa recorre cinco dimensiones esenciales para vivir la madurez en paz, con sentido y proyecto y aliviar el sufrimiento.
A través de diversos "Tiempos", los participantes realizan un recorrido de oración, trabajo personal y grupal sobre los focos de malestar emocional y espiritual comunes en la edad adulta y la vejez:
- Agradecer y Aceptar: Se aborda la pérdida de capacidades no como un final, sino como una oportunidad para reconocer la vida como un don y ganar resiliencia.
- Abrirse a los demás: Frente a la soledad y el duelo, el taller fomenta la creación de vínculos. Compartir en comunidad se convierte en la mejor medicina contra el aislamiento.
- Reconciliación y Perdón: Se resuelven conflictos pendientes. Al desmitificar el perdón, los participantes comprenden que perdonar es liberarse de la negatividad para vivir con mayor plenitud el presente.
- Reconocer y Decidir: Se trabaja la brecha entre la “vida soñada” y la real, "vejez soñada" y la real, limpiando la mirada de apegos para abrazar con flexibilidad el momento actual.
- El Sentido de la Vida: Se redescubre la razón de existir. Al identificar las "huellas de Dios" en su historia, los participantes recuperan la motivación y la alegría.
- El proyecto de vida: para afrontar la etapa vital que tenemos por delante. Cada persona lo adapta a su momento y a sus capacidades.
El impacto de estos encuentros se refleja mejor que nunca en la creatividad de sus protagonistas. Una de las participantes, conmovida por lo vivido, dedicó estos versos al taller:
"En el reloj de mi vida, > las horas pasan lentas pero seguidas. > Siento el cansancio del camino, > pero a la vez me siento agradecida. > Agradecida por lo que he vivido, > por lo que he amado y lo que he perdido. > Porque en cada paso que he dado > Dios siempre ha estado a mi lado."
Los resultados son elocuentes: la gran mayoría de los asistentes califican las sesiones como "muy buenas". Palabras como esperanza, paz y gratitud inundan las evaluaciones. Los participantes valoran, por encima de todo, el ambiente familiar y el descubrimiento de que, incluso ante la pérdida de autonomía, se puede seguir creciendo. "He descubierto que para perdonar no es necesario olvidar" o "desde que vengo aquí tengo mucha paz", son algunos testimonios reales.
El Reloj de la Vida muestra que la espiritualidad es una herramienta poderosa para transformar el sufrimiento en espacios de vida. Nos recuerda que, en el atardecer, todavía quedan muchas cosas maravillosas por contemplar y que nunca es tarde para amar y volver a empezar.
La próxima edición del Reloj de la Vida en Zaragoza arranca el 17 de enero y se prolongará hasta el 21 de marzo.
Inscripción e información Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.