Publicado: Martes, 03 Febrero 2026

Un encuentro intergeneracional, con la reflexión sobre el compromiso fe y justicia en el centro

Este sábado 31 de enero, un centenar de personas de instituciones y comunidades vinculadas a la Compañía de Jesús en Cataluña se reunieron en la Cova Sant Ignasi de Manresa para la Asamblea de la Plataforma Apostólica de Cataluña, una cita anual que en esta edición situó en el centro el compromiso fe-justicia, en el marco de la conmemoración de los 50 años del decreto de la Congregación General 32. 

Abrió el encuentro el delegado de los Jesuitas en Cataluña, Pau Vidal, quien presentó la Asamblea como un espacio de construcción conjunta y un momento para reconocernos como comunidad de comunidades. El ambiente reflejó esa voluntad: un grupo plural e intergeneracional, con participación de representantes de escuelas, centros universitarios, organizaciones sociales, comunidades cristianas, centros de estudios y de espiritualidad, u otras presencias vinculadas a la Compañía de Jesús en Cataluña. En esta edición, además, se contó con una amplia representación de jóvenes —miembros de grupos Magis o centros de esplai, entre otros—, que la tarde anterior ya habían compartido un encuentro de jóvenes ignacianos de Cataluña.

La propuesta de fondo era profundizar en qué significa vivir la fe y la justicia hoy, tanto en lo personal como en la vida de las instituciones, y cinco testimonios de trayectorias y edades diversas pusieron de manifiesto cómo este compromiso configura su día a día: Anna Barba, M. Carmen de la Fuente, Josep Rambla, Ares Mateus y David del Blanco. Sus intervenciones tuvieron en común que el binomio fe-justicia no es un añadido, sino una manera de habitar la realidad que configura decisiones, miradas y formas de relacionarse, también reconociendo las dificultades que ello conlleva. Aparecieron con fuerza la necesidad de crear espacios donde fe y justicia puedan dialogar, especialmente desde el acompañamiento a personas vulneradas; también la convicción de que la lucha por la justicia no es una dimensión separada de la fe cristiana, sino parte de su núcleo. Junto a ello, se compartió cómo la experiencia de la injusticia y del sufrimiento puede convertirse en llamada y cómo determinadas dinámicas —la dispersión, el ruido o la hiperactividad que impone un sistema económico que lo invade todo— dificultan sostener una vida conectada con los márgenes. También se puso sobre la mesa el reto de mantener compromisos en etapas de crianza y ritmos vitales exigentes, y la importancia de contar con referentes que encarnen este compromiso en la cotidianeidad y la vida familiar.

Después, la reflexión personal y en grupos, y el plenario final —con una voz joven especialmente presente— subrayaron la importancia de construir colaboración contando realmente con todos: poder decir también lo que no va bien, romper barreras, dar espacio a la diversidad e imaginar liderazgos más horizontales y participativos que no reproduzcan modelos conocidos. En la misma línea, se insistió en pensar la misión compartida desde un horizonte más exigente que una mera respuesta a la disminución de jesuitas: caminar con sinodalidad y transparencia, fortalecer la corresponsabilidad desde talentos y realidades distintas, y cuidar procesos de formación y el deseo de formarse.

La jornada acabó con la Eucaristía, presidida por Pau Vidal, y el agradecimiento a Jordi Gomà, María Labèrnia y Josep M. Ramon,  equipo organizador del evento. Marta Romay presentó el relato gráfico del encuentro y sintetizó algunas intuiciones centrales: la invitación a que la justicia impregne toda la vida, así como la necesidad de fortalecer la comunidad y ser más sinodales y transparentes. Puso palabras a un doble sentimiento compartido: agradecimiento por ser muchos y diversos y, a la vez, un deseo de más encuentro y más espacios para compartir, para que la Plataforma siga siendo un lugar que acerca y hace posible la presencia de la Compañía de Jesús en realidades muy diversas.

ver +