Publicado: Viernes, 27 Febrero 2026

Comunidades de Misión: retiro de cuaresma de Madrid y la Red Ignaciana

La Plataforma Apostólica de Madrid y la Red Ignaciana celebraron, el día 21 de febrero, un nuevo retiro como preparación para la Cuaresma, en el que se profundizó en el sentido y la vocación de las comunidades de misión. El encuentro, realizado en el Colegio Nuestra Señora del Recuerdo, reunió a personas de distintos ámbitos de la familia ignaciana, convocadas por el deseo de seguir creciendo en una fe compartida y comprometida.

La mañana comenzó con una charla de Luis Arancibia, delegado del sector social. En ella,habló sobre los fundamentos espirituales y eclesiales de toda comunidad cristiana. Se recordó que Dios mismo es Trinidad, Comunidad y donación. Desde ahí, se subrayó cómo Jesús convoca a hacer comunidad, no como un añadido, sino como parte esencial del seguimiento. La Iglesia fue presentada como “comunidad de comunidades”, un cuerpo vivo donde cada grupo aporta su carisma y su misión. Finalmente, se evocó la experiencia de San Ignacio y sus primeros compañeros, cuyo modo de unirse para discernir y servir sigue siendo inspiración para nuestro tiempo.

“Comunidades de Misión: corresponsabilidad para caminar juntos”

Uno de los acentos más repetidos fue la corresponsabilidad, palabra clave del encuentro. Se invitó a asumirla no solo como un ideal, sino como un estilo concreto de participación: tomar iniciativas, abrir caminos y dejar que el Espíritu suscite propuestas de misión para la ciudad de Madrid.

Tras la exposición, se ofreció un espacio de oración personal con textos del Evangelio, un tiempo de silencio que permitió interiorizar lo escuchado y dejar que cada uno dialogara con Dios desde su propia historia. Más tarde, los participantes que quisieron se reunieron en grupos para compartir, donde se recogieron intuiciones, titulares y lemas que expresaban el sentir del grupo. Todas esas aportaciones se plasmaron en una cartulina final que, a modo de ofrenda comunitaria, fue leída durante el ofertorio de la Eucaristía.

La celebración congregó de nuevo a todos los asistentes, cerrando la mañana con un clima de gratitud y envío. Después de la misa, el encuentro continuó en un ambiente más distendido con una comida compartida, prolongando la conversación y fortaleciendo los lazos que sostienen la misión común.

Este retiro dejó resonando una convicción: la misión en Madrid necesita comunidades vivas, corresponsables y abiertas al Espíritu, capaces de discernir juntas y de ponerse en camino.

PINCHA AQUÍ PARA VER EL ÁLBUM FOTOGRÁFICO COMPLETO

ver +