La Loyola celebra un año más la Jornada de Cultura Vocacional
En el marco de la Semana Ignaciana 2026, la Universidad Loyola ha organizado su jornada de Cultura Vocacional. Un día que nos invita a aprehender la realidad tal como es, cuestionar las decisiones que uno va tomando, tanto a nivel profesional como personal, para favorecer la inclusión, la sostenibilidad del planeta y querer, elegir y desear el mayor bien. Una jornada que ayuda a reconocer la resonancia personal con el mundo, a través de la propia vocación profesional y propósito vital.
Deporte y Espiritualidad
La Jornada de Cultura Vocacional ha comenzado con la conferencia Deporte y Espiritualidad: «Colaboración, pertenencia y comunidad», impartida por el jesuita Javier Bailén.
La presentación planteó que el deporte es un espacio formativo de enorme potencia dentro de una universidad jesuita. No se limita a su dimensión física, competitiva o recreativa, sino que puede convertirse en un lugar privilegiado donde los estudiantes descubren quiénes son, qué les mueve y hacia dónde quieren orientar su vida. Desde esta perspectiva, el deporte responde a preguntas profundas sobre la existencia, la libertad y los talentos personales, y se integra como un ámbito esencial de crecimiento humano y vocacional.
Además, Javier ofreció recursos concretos para integrar pastoral y deporte en la vida universitaria: el examen ignaciano adaptado a la experiencia deportiva, el cuaderno del deportista para recoger movimientos interiores, la presencia del capellán deportivo, la formación ignaciana para entrenadores, espacios de acompañamiento personal y retiros breves para equipos. Todo ello busca que el deporte sea un ámbito donde los jóvenes no solo compitan, sino que descubran quiénes están llamados a ser.
En el campus de Sevilla se organizó también el panel de Testimonios “espiritualidad, vocación y liderazgo”, moderado por José María Valverde SJ. El objetivo era ayudar a los estudiantes a reflexionar sobre las vocaciones personales y profesionales, a través de los testimonios de auténticos alumni comprometidos. Los 5 alumni, Ekpo Sams, Paula Soler Tomé, Nacho de Quinto, Alberto Fuentes y Germán Muñoz, han respondido a las siguientes preguntas: ¿Qué es para ti la espiritualidad? ¿Cómo entiendes hoy tu vocación? ¿Qué decisiones marcaron tu camino? ¿Qué significa liderar?
Posteriormente, se dividió a los asistentes en diferentes grupos de diálogo con cada uno de los ponentes a partir de preguntas en clave ignaciana: dónde me siento más vivo, qué me mueve de verdad, qué decisiones me han configurado, para quién soy bueno, qué miedo me frena, preguntas en clave de discernimiento.
Por su parte, en Córdoba, se organizó el panel ¿Vocación o Profesión?: Cuando lo que haces encaja con lo que eres. Una charla con testimonios inspiradores de José Manuel Quesada Pereda y Sofía Cánovas Pereda. Ambas, personas que han dado un giro importante en su trayectoria profesional para dejarse llevar por lo vocacional.
El proyecto educativo de la Compañía de Jesús, quiere ser un proyecto integral que tenga a la persona en el centro. Eso implica que la experiencia universitaria no sólo sirve para la cualificación profesional de los alumnos, sino que también motiva la búsqueda de horizontes de sentido para su desarrollo personal y comunitario. Conviene además considerar que las universidades con espiritualidad ignaciana buscan colaborar a la transformación del mundo a través de la docencia, la investigación, la transferencia del conocimiento y del compromiso profesional y social de sus egresados. Para ello, es imprescindible cultivar la dimensión vocacional de sus estudiantes y así se reconoce en el actual Proyecto Apostólico del Sector Universitario (PASU): Saber para servir. Igualmente, se busca así responder al Proyecto Apostólico de la Provincia de España, en el que se propine renovar y fomentar la cultura vocacional.
Las actividades de este evento están encaminadas a promover la reflexión en los estudiantes sobre sus intereses, habilidades y valores para ayudarles a identificar y comprender mejor sus posibles trayectorias profesionales y personales. Permitirles reflexionar sobre cómo sus talentos y pasiones pueden contribuir al servicio y la sociedad. También ofrecer recursos y profesionales que puedan ofrecer orientación vocacional, asesoramiento profesional y ejemplos de experiencias laborales en diversas áreas. Fomentar el compromiso, la creación de comunidad y, en definitiva, cultivar un ambiente donde los estudiantes puedan reflexionar sobre su propósito, valores y aspiraciones, integrando estos elementos en su formación académica y personal dentro de una universidad jesuita comprometida con el desarrollo integral de los estudiantes y del conjunto de la sociedad.