Publicado: Martes, 21 Abril 2026

Viaje a Roma del Colegio Mayor Loyola: una experiencia de peregrinación ignaciana

La pastoral del Colegio Mayor Loyola organizó el segundo fin de semana de abril un viaje a Roma con el objetivo de recoger los frutos del Año Jubilar, recién terminado, y hacer de la visita, más allá de un mero recorrido turístico, una verdadera experiencia de crecimiento personal, cultural y espiritual.

Durante los tres días de estancia, los colegiales realizaron un recorrido por la llamada Roma Ignaciana, siguiendo los pasos del fundador de la Compañía de Jesús. Este itinerario permitió acercarse de manera directa a la vida y al legado de san Ignacio de Loyola, profundizando en su espiritualidad y en los lugares clave de su paso por la Ciudad Eterna. Entre las visitas más destacadas, el grupo tuvo la oportunidad de acceder a la Curia General, donde José María Bernal SJ les explicó la labor que allí se desarrolla y guio una visita por sus distintas estancias.

Asimismo, visitaron la Iglesia del Gesù y las estancias de san Ignacio, donde pudieron celebrar la eucaristía presidida por el P. Beppe Lavelli SJ, en una experiencia especialmente significativa. El recorrido ignaciano concluyó con la visita a la iglesia de San Ignacio de Loyola y un momento de oración en Santa María la Mayor, donde también pudieron rezar frente la tumba del papa Francisco.

Junto a esta dimensión espiritual, el viaje se completó con la riqueza histórica y cultural que ofrece la ciudad de Roma. Los colegiales visitaron algunos de sus lugares más emblemáticos, como las Catacumbas de San Calixto, situadas en la Vía Apia y consideradas uno de los primeros cementerios oficiales de la Iglesia en el siglo II, así como el Vaticano, sus Museos y la Basílica de San Pedro.

A lo largo de todo el viaje, se cuidó especialmente la dimensión espiritual. Cada día hubo momentos de oración compartida y, por las noches, se realizaba el examen diario ignaciano, un espacio para agradecer, pedir perdón y reconocer la presencia de Dios en lo vivido durante el día.

De este modo, el viaje a Roma se consolidó como una experiencia formativa integral, en la que la espiritualidad ignaciana, la convivencia y el descubrimiento cultural se unieron para ofrecer a los colegiales una vivencia profunda. En este contexto, el viaje se vivió como una auténtica peregrinación.

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