"Sembrar juntos": el Centro Loyola Murcia arranca el nuevo curso con ilusión renovada
Con el lema «Un nuevo curso, la misma ilusión», el Centro Loyola Murcia ha celebrado su tradicional encuentro de inicio de curso en el Salón Arrupe. Una jornada comunitaria que ha reunido a miembros de los distintos grupos, áreas y comunidades de vida con el propósito de reflexionar sobre los retos compartidos y proyectar el trabajo del próximo año pastoral.
La jornada comenzó a las 10:00 h con un espacio de acogida y oración fundamentado en el texto evangélico de la Parábola del Sembrador (Marcos 4, 1-20). A partir de este pasaje, los asistentes tuvieron la oportunidad de guardar un tiempo de silencio y reflexión personal en torno a preguntas clave sobre lo que cada uno desea sembrar en sí mismo, en los demás y en la comunidad durante este curso.
Tras la oración inicial, los responsables de área presentaron las novedades operativas y la planificación del curso. Se abordó la realidad actual del centro, los cambios recientes y las necesidades detectadas en el entorno. Asimismo, se expuso la programación de grupos de espiritualidad, jóvenes (MAG+S, Brújula, Confirmación, Scouts), comunidades de vida (Matrimonios, Arrupe, Viudas Salzillo) y áreas transversales como ECCA Social, Acompañamientos Ignacianos, Cuidado de la Casa Común y Entorno Seguro.
También se presentaron las fechas destacadas en el calendario, entre las que figuran los retiros de Adviento (28 de noviembre), Cuaresma (20 de febrero) y Pascua (22 de mayo), así como las próximas citas comunitarias previstas para el segundo trimestre (27 de febrero) y el final de curso (29 de mayo).
Dinámica en grupos: «Semillas que queremos sembrar»
Posteriormente a la pausa del café, la jornada continuó con una dinámica grupal orientada a identificar qué frutos se esperan recoger al concluir este periodo. Los participantes reflexionaron sobre aspectos fundamentales para la vida del Centro Loyola, priorizando líneas como:
- Más comunidad y acogida: Fortalecer los lazos fraternos y la integración de nuevas personas.
- Profundidad y oración: Consolidar los espacios de discernimiento y vida espiritual ignaciana.
- Compromiso y presencia en la ciudad: Impulsar la apertura social, el acompañamiento a los jóvenes y la acción por la justicia.
Una oración para confiar y servir
El encuentro concluyó con una oración comunitaria que invitó a todos los presentes a «sembrar sin querer controlar los frutos», con paciencia frente a los procesos y cuidado por lo pequeño. Como cierre, se recordó el espíritu de San Ignacio de «amar y servir» en el día a día para hacer del Centro Loyola una tierra fértil al servicio de la sociedad y de la Iglesia.