Despedida de Palencia con gratitud por tanto bien recibido
La Compañía de Jesús se despidió ayer de Palencia en una eucaristía presidida por el obispo de la diócesis, Manuel Herrero, y el provincial de España, Antonio España. La iglesia de san Francisco estaba llena de gente que deseaba compartir con los jesuitas esta celebración que pone fin a su pastoral en la ciudad después de 372 años de convivencia fecunda. Una eucaristía de despedida y gratitud que recogió el sentir de la diócesis, el cariño de los amigos y la unión en la fe: “La Compañía seguirá siendo parte de nuestra historia; lo que habéis sembrado seguirá dando frutos”, adelantaba el obispo. “Gracias por estar, por la presencia; gracias por la acción pastoral a lo largo de tantos años, por lo que habéis sembrado en esta tierra de gente noble y de buena masa, en esta tierra de pan llevar. Gracias por vuestras alegrías, penas, éxitos, fracasos. Sin duda habéis sembrado la semilla del Evangelio desde el carisma de la Compañía, fundada por San Ignacio de Loyola y cuya espiritualidad queda reflejada en los Ejercicios Espirituales y ha dado mucho fruto en los fieles laicos, en los consagrados y en los sacerdotes”, agradeció.
Una treintena de sacerdotes concelebraron la misa dirigida por Albino García, superior de la comunidad jesuita palentina. Al finalizar, primero dio paso al provincial de España quien expresó públicamente la gratitud sentida por la Compañía: “Todo ello nos abruma. Tanto bien recibido de Dios, tanto cariño a personas concretas que se abrieron a consejos, a la llamada de Dios, a trabajar por causas evangélicas”. Rememoró tantos años de gracias “por clases, confesiones, eucaristías, predicaciones, Ejercicios, congregaciones marianas, misiones populares, sede de provinciales de Castilla y León, oficina de Misiones y su revista Lotos (el padre Francisco de Castro) y El Promotor (llevado por los hermanos Rueda y Núñez, ahora en el Grupo de Comunicación Loyola)”. La historia desgranada por Manuel Revuelta habla de una larga presencia de la Compañía en tierras palentinas, pero Antonio España también ofreció su agradecimiento a la permanencia de la Iglesia en estas tierras: “La Compañía es mínima pero la Iglesia se mantiene. La Madre Iglesia es la que nos mantiene en la fe y en el amor. Aprovechemos para crecer en ese amor que nos une a Dios por Cristo en la Iglesia”.
Después, Esperanza y Nicolás, dos amigos y vecinos de la comunidad jesuita, recordaron con emoción y cariño el tiempo compartido con la Compañía de Jesús. Un homenaje en el que salieron nombres de jesuitas destacados por su predicación, por los campamentos que organizaban o por los ejercicios que guiaron. Decía Antonio España que agradecer ensancha el corazón y nos hace grandes; pone los dones ante los ojos y no las ausencias; “nos hace mirar con esperanza. Agradecer hace brillar la gracia que permanece dentro y nos invita a recibir más a Dios. Agradecer nos acerca a Dios de forma misteriosa y nos pone ante el sentido último y primordial de la vida”. Y así fue como con sus palabras y con la presencia de tantos palentinos se consiguió convertir la eucaristía en la expresión de una despedida con la esperanza de la unión en Cristo.

Historia de la Compañía en Palencia- Manuel Revuelta sj.
Primera etapa desde 1540 hasta la expulsión de los jesuitas en 1767. Esta etapa de la Compañía de Jesús en Palencia está marcada por dos centros desde donde comenzó a desplegar con pasión sus diversas labores pastorales: el colegio san Lorenzo y la iglesia de la Compañía. El primero, inaugurado en 1559, se convirtió con los años en la sede del Seminario Mayor. Llegó a acoger a 600 alumnos de la ciudad en régimen gratuito, tanto en internado como externos, así como jóvenes jesuitas en proceso de formación. Adosada al colegio se levantó la Iglesia de la Compañía en 1599. Los jesuitas fueron bien acogidos y con apenas 109 años de historia de la orden fundada por san Ignacio de Loyola, se recibió con entusiasmo su labor educativa y pastoral. Hasta que en 1767 la orden fue expulsada por Carlos III y extinguida entre 1773-1814, por el papa Clemente XIV.
Tras un largo exilio, la Compañía de Jesús regresa a Palencia en esta segunda etapa de su historia: 1814-16 de junio de 2018. Reanuda su labor pastoral en Carrión de los Condes, donde el obispo Jerónimo Fernández les ofrece el monasterio de San Zoilo (1854-1959) y en Palencia (1868-2018). En la revolución de 1868, José Antonio Delgado SJ tuvo que abandonar Carrión. De ahí que el obispo Juan Lozano le nombrase ecónomo de la parroquia de la catedral (en la iglesia de la Compañía). Fue el germen de la residencia de los jesuitas, que al principio contó con dos o tres padres y algún hermano, hasta que el obispo les cedió la iglesia de San Francisco en 1878. El edificio actual de la calle Martínez de Azcoitia fue inaugurado el 31 de octubre de 1919.
En todo este tiempo se ha sumado una rica lista de propuestas que han dado a luz numerosas iniciativas de larga e importante presencia en la ciudad: Asociación Familiar Masculina, la Asociación Hijas de María, el cineclub Calle Mayor, las congregaciones de Kostkas (san Estanislao de Kostka) y Luises (san Luis Gonzaga), el colegio san Francisco Javier y su Escolanía, la Cofradía Penitencial de Jesús Crucificado y Nuestra Madre Dolorosa, la Escuela de Padres, la Congregación Mariana, la Asociación de Viudas y el Apostolado de la Oración, la revista El Promotor y el Secretariado de Misiones cuyas oficinas se mantienen en la capital palentina, en Ignacio Martínez de Azcoitia, 21.
Leer las palabras del provincial aquí.
Leer los recortes de prensa del 9 y 10 de junio y del 17 de junio.
