Publicado: Jueves, 13 Diciembre 2018

Un diálogo sobre la identidad jesuita

Son nuestros acompañantes, nuestros “confesores”, consejeros, dirigen nuestras tandas de Ejercicios Espirituales… Pero, y a ellos, ¿quién les confiesa?, ¿en qué creen? ¿qué les conmueve? ¿cómo son? El pasado 12 de diciembre el laico ignaciano Fernando Vidal (director del Instituto de la Familia de la Universidad de Comillas) se lo ha preguntado a los jesuitas españoles Pedro Miguel Lamet (escritor), Jaime Tatay (director de Razón y Fe) y Enric Puiggròs (Promotor Vocacional) y al escritor Valentí Gómez-Oliver, co-autor junto a Josep M. Benítez-Riera SJ, del libro “Confesiones de Jesuitas” (Libelista) que ve la luz estos días.

El acto, que ha tenido lugar en Jesuitas Maldonado (Madrid), ha sido una conversación en la que Vidal ha preguntado a los jesuitas sobre lo divino y lo humano y sobre conceptos identitarios de la Compañía: la imagen del jesuita peregrino a semejanza de Ignacio, o su visión sobre la pluraridad de la Compañía ¿virtud o defecto?, o en palabras de Pedro Miguel Lamet, “riqueza extraordinaria”. Según él, la clave para esa pluralidad es la unidad que les da la experiencia de los Ejercicios. Con relación a su vocación, se expresaba Puiggròs: “Yo no entré en la Compañía para ser alguien, pero la Compañía me ha permitido expresar con la música”. Para él, se trata de siempre de servir y poner los talentos propios al servicio de la misión y de las personas.

Su ser radicalmente “atípicos”, su cimiento en esa amistad que recordaba Jaime Tatay cómo precedía a la evangelización en palabras de Mateo Ricci; su ser llamados a las fronteras. También temas más personales como cuándo ha sido la última vez que perdieron el tiempo, experiencias personales y vocacionales, recuerdos, vivencias… confluyeron ayer un profundo diálogo sobre la identidad del jesuita.

Pero, ¿cuál es el gran secreto de los Jesuitas? les preguntaba Vidal.  Para el poeta, el principal secreto es el de la amistad. Lamet afirmó que Arrupe fue el San Ignacio de la Compañía y que su principal obra fue ser amigo de todos los que se acercaron a él. Jaime Tatay habó de lo consciente que son la gran mayoría de los compañeros por haber vivido en tan diferentes lugares y con tan distintas personas a lo largo de su vida: “Somos multiculturales”. Algo que para él, les da en lenguaje empresarial “ventaja competitiva”, porque “el objetivo es dotar de sentido al mundo y en este mundo globalizado esto es una gran ventaja.”

Para el coautor, agnóstico, y también poeta, Valentí Gómez-Oliver, este libro -versión ampliada y revisada de “31 jesuitas se confiesan” (Península, 2003)- es una gran novela sobre la Compañía al que le ha dedicado mucho esfuerzo y pasión.

 

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