Publicado: Domingo, 28 Abril 2019

La provincia como misión compartida

El último día de la Asamblea de Provincia, el domingo 28 de abril, estuvo dedicado a la «Comunión y colaboración para la misión». La mañana comenzó con un panel en el que se expusieron tres experiencias particulares de misión compartida: la de un jesuita (José Juan) y dos laicos (José y Araceli). Expresaron, desde sus experiencias particulares, una vivencia común de que la misión compartida es algo guiado por las mociones del buen Espíritu, que nos invita a compartir camino desde la espiritualidad que nos une. Los ponentes no escondieron las dificultades, miedos y recelos que, se advirtió, no son cosa del pasado o una cuestión generacional, y afectan tanto a jesuitas y a laicos. Para avanzar en este camino, deben cuidarse aspectos como la amistad, el acompañamiento, la formación, los ejercicios o la identidad de las obras.

Tras ello, tomó la palaba el provincial, Antonio España SJ, que destacó la importancia de la misión compartida en el Proyecto Apostólico, que además de estar recogida explícitamente como opción 4, está presente también en otros muchos puntos. Ahora bien, advirtió que la misión compartida no deja de ser «una idea germinal» que «necesitamos desarrollar más, para que tome cuerpo en nosotros». Con ese fin, el provincial propuso cinco sugerencias: asumir el cambio apostólico que conlleva; superar tentaciones y hacer frente a las desolaciones que nos pueden llevar a la desesperanza; buscar medios —como la transversalidad en la Provincia— para profundizar en comunidad; encarnar el proyecto y las preferencias apostólicas en nuestras realidades creativamente; y abrirse a la inspiración comunitaria, más allá de la dimensión organizacional —mediante, por ejemplo, las comunidades apostólicas—.

También se trabajó en reuniones de PAL para recoger los sentimientos y llamadas que dejaron los tres días de la asamblea. Y por último, en la sesión plenaria final, el talento con los lápices y rotuladores de Roger Torres SJ nos ayudó a revivir a través de preciosos dibujos todo lo sucedido desde el viernes. Terminamos la asamblea entre aplausos de agradecimiento a todos aquellos que contribuyeron a su éxito.

La eucaristía de envío, en la Basílica, la presidió el provincial, Antonio España SJ, que en su homilía nos invitó a aprender a descubrir hoy la misión de Dios en Jesucristo. Una misión, que como dicen las preferencias apostólicas, «no consiste solo en trabajar sino en mirar, escuchar y mostrar; caminar, acompañar y cuidar». Soñamos con una provincia que sea como la primera comunidad: «mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén llevando enfermos y poseídos de espíritu inmundo, y todos se curaban». Esa es la «sorpresa para el mundo» que queremos ser, con la confianza de que no contamos solo con nuestras propias fuerzas.

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