Publicado: Domingo, 23 Junio 2019

Cuarto día del simposio: Algunos homenajes

Los asistentes al Simposio celebraron el día del Corpus Christi con la eucaristía en inglés y en castellano. Posteriormente comenzó la jornada académica destinada a la reflexión sobre la posibilidad de la existencia de una psicología ignaciana. La conferencia marco corrió a cargo del profesor de la Gregoriana Stanislaw Morgalla, sj, quien desgranó varios pasajes de los Ejercicios Espirituales buscando en ellos las resonancias antropológicas y psicológicas de mociones relacionadas con la culpa, el perdón o la admiración. Tras su intervención el profesor barcelonés Francesc Grané defendió que San Ignacio había hecho un verdadero tratado del mundo del inconsciente, siglos años antes de que Freud plantease sus teorías. Esto se basa en que Ignacio presupone un pensamiento que nace de su mera libertad y querer (consciente, y por tanto el “yo”) y otros dos que vienen de fuera que serían el inconsciente (el desorden de las operaciones sería el “ello” y los vanos engaños del mundo el “superyo”). La serie de intervenciones se cerró con una interesante charla de Rufino Meana sj, quien planteó que la propuesta ignaciana se basa en un horizonte antropológico constituido por la persona de Jesús de Nazaret. Hacia él se ordena toda la vida humana con el objetivo de lograr una identificación (no una imitación). En este horizonte son muy importantes las capacidades de la mente (comparables a las potencias del ánima de época ignaciana), entre las que destacan la autoconciencia, la relacionalidad, la voluntad, el sentimieto de potencia y la capacidad de otorgar sentido.

Después de la pausa para el café, vino el tan valorado tiempo de encuentro de expertos. En él, los asistentes pudieron enfrentarse a temáticas tan interesantes como las afecciones desordenadas, el silencio, las emociones positivas, la conciencia y realidad pecadora del hombre, o la gestión de la crisis de los abusos sexuales en el contexto eclesial.

Terminado el tiempo de la comida y las visitas ignacianas, comenzó una mesa redonda moderada por Rufino Meana sj e integrada por Ana Berástegui, Franco Imoda y Alfonso Salgado dedicada a la búsqueda de los aportes ignacianos a la psicología. En ella se reflexionó sobre la importancia del discernimiento en la propuesta ignaciana, como herramienta para elegir entre dos realidades buenas. También se abordó el tema de la salvación desde sus semejanzas y diferencias con otros conceptos como la autorrealización, el altruismo y la felicidad. Se dejó claro que, al ser la psicología de un campo distinto que el de la religión, no se puede reducir la religión a psicología y viceversa. Además quedó patente la necesidad de afrontar la psicología cristiana y por tanto ignaciana entendiendo a los sujetos como personas animadas (es decir, con alma) y no como un conjunto de problemas y conductas. Por otro lado, también se constató que, sin tener San Ignacio estudios de psicología, supo acertar en los Ejercicios con muchos puntos plenamente humanos que se encuentran en la base de una buena adaptación, un bienestar psicológico e incluso un grado alto de acceso a la felicidad.

Por último, con el lema “Han hecho a Dios creíble y al ser humano posible” el Simposio rindió un sincero y emotivo homenaje a los jesuitas Carlos Alemany, Jordi Font, José Antonio García-Monje y Nacho Boné. Los tres primeros se encontraban presentes en la sala, mientras que nuestro querido y añorado Nacho estuvo representado por los miembros de su familia y sus amigos que quisieron acercarse a Loyola para participar de este recuerdo agradecido. Tanto los discursos, como los montajes fotográficos y vídeos dejaron claro que se trataba de ilustres personalidades en el mundo del saber universitario, pero sobre todo de buenas personas y grandes jesuitas que, con la entrega generosa de sus vidas, han contribuido a hacer de la Compañía de Jesús un cuerpo apostólico que sigue los ideales que San Ignacio nos marca en los Ejercicios Espirituales.

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