Publicado: Viernes, 27 Septiembre 2019

Seminario sobre la masacre de los jesuitas en El Salvador

 El Campus de Sevilla de la Universidad Loyola ha acogido el seminario: ‘La masacre de los jesuitas en El Salvador y los obstáculos para alcanzar justicia’. Organizado por los Departamentos de Derecho, Estudios Internacionales, Humanidades y Filosofía y la Cátedra Ellacuría, ha sido impartido el profesor de la Universidad Centroamericana de El Salvador, magistrado de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador y ex fiscal en el caso Ellacuria, Sidney Blanco Reyes. También han intervenido el catedrático de Derecho Procesal, José Martín Ostos y el director del Departamento de Humanidades y Filosofía, Juan Antonio Senent.

La masacre de los jesuitas en el Salvador

En noviembre de 1989 la guerra civil asolaba El Salvador. El día 11 la guerrilla, de izquierdas, lanza una gran ofensiva contra la capital para intentar desalojar del poder al presidente Alfredo Cristiani, de derechas. La guerrilla cree en la posibilidad de una victoria militar tal y como había ocurrido en Nicaragua pocos años antes. Frente a ellos tenían a la Fuerza Armada de El Salvador. En medio, buscando una solución pacífica se encontraba la Universidad Centroamericana de El Salvador (UCA), con su rector al frente, el padre Ignacio Ellacuría. La mañana del 17 de noviembre, los cuerpos de Ellacuría y de los jesuitas Ignacio Martín Baró, Segundo Montes, Amando López, Juan Ramón Moreno, Joaquín López y López, son encontrados sin vida en el jardín de la Casa donde viven dentro de la Universidad. Junto a ellos también aparecen los cuerpos de Elba Julia Ramos, persona al servicio de la Casa, y la hija de ésta, Celina, de 15 años. Se acusa en primer momento a la guerrilla, pero pronto todas las miradas se vuelven contra el Gobierno.

Obstáculos para alcanzar Justicia

A Sidney Blanco Reyes le tocó ejercer el papel de fiscal en el caso. No puede olvidar lo que le dijo el Fiscal General cuando el juicio estaba apunto de empezar: “No se meta en este caso, deje que el juez haga todo. Los coroneles son peligrosos, no perdonan". Y es que el Gobierno puso todo tipo de obstáculos para investigar lo ocurrido. Él sufrió amenazas y coacciones que, finalmente, lo llevaron a renunciar a su cargo sin tener que explicar el motivo de la renuncia (algo obligatorio en estos casos). "Nosotros éramos incómodos. Pedíamos continuamente que investigasen más arriba". Asegura que el Ejército se comportó bien, que pusieron de su parte. Crearon una Comisión de Honor que sentó en el banquillo al coronel René Emilio Ponce y a su subordinado, el coronel Guillermo Alfredo Benavides. "Que no quede ninguno", asegura que fueron las órdenes que se dieron al pelotón del batallón Atlácatl. "Finalmente condenaron a Benavides y su ayudante a penas de 30 años, quedando el resto en libertad. Pena que fue amnistiada en 1993", explica el profesor Blanco Reyes. La sociedad civil ha seguido insistiendo en aclara la verdad y en 2016 el coronel Benavides volvió a prisión, mientras que su ayudante ha escapado al extranjero y ha confesado todo. Pero el doctor Blanco Reyes, que insiste en perseverar en la búsqueda de la Justicia, cree que no hay voluntad política "ni de derechas ni de izquierdas", para investigar y acatar la sentencia del Caso Ellacuría.

Justicia Universal

El Caso se ha reabierto recientemente, en Madrid, impulsado por el principio de Justicia Universal, algo que ha alegrado a muchas personas, aunque el profesor Sidney Blanco asegura que la "Justicia tiene que crear un efecto en el lugar donde se comete el crimen, por lo que se debe de investigar y juzgar desde el propio país ya que es más importante la defensa de los valores que condenar a una serie de personas".

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