Publicado: Viernes, 17 Enero 2020

El acompañamiento familiar presente en Jesuitas Maldonado

Jesuitas Maldonado ha acogido el ciclo «Retos de la familia en el Mundo Contemporáneo». Una serie de tres conferencias que han recorrido diferentes puntos de vista de las relaciones de pareja.
La primera ponencia estuvo a cargo de Susana Pradera y Josico Mata, presidentes mundiales de la asociación Encuentro Matrimonial. El tema fundamental de esta primera ponencia fue la comunicación dentro de las relaciones de pareja.

En ese contexto, la primera pregunta era evidente: ¿nos comunicamos bien? En una sociedad líquida en la que la inmediatez y el activismo, la autorreferencia constante, la exhibición y la búsqueda de aprobación son tentaciones tan fuertes, se puede pensar que la respuesta es que no. También los ponentes hicieron una crítica a lo que denominaron «Mundo Mr. Wonderful». Una realidad en la que no hay problemas y se evita enfrentar lo negativo.

Pablo Guerrero, SJ fue el encargado de exponer la segunda conferencia. Pablo es el coordinador del Área de Familia de la Provincia de España de la Compañía de Jesús y psicólogo especializado. En su ponencia nos habló de los diferentes momentos por los que pasa una relación desde que comienza hasta el último momento.

En ese recorrido vital por la vida de las parejas, Pablo advertía a la sala «no se puede sobrevivir al matrimonio sin cambiar con él». El matrimonio como cambio constante, no solo como relación entre dos personas, sino también con los cambios propios de cada una de las partes de la relación.

La última de las charlas, también de la mano de Pablo Guerrero, SJ llevó por título «Atención Pastoral a Familias Heridas». Y comenzó con una afirmación: «La mejor manera de acompañar a una persona que sufre es abrazando.».

Para Pablo, la Iglesia (y los agentes pastorales) tenemos que dejar de hablar de famlias «en situación irregular», para comenzar a hablar de «familias heridas», como ya hacía el Papa Francisco en Amoris Laetitia.

Hay que acompañar los procesos de dolor, comenzando por buscar la reconciliación: con uno mismo, con los amigos, con la otra persona (aunque esto no signifique necesariamente retomar la relación)…

Hay que reconocer a la familia como «sujeto privilegiado de Evangelización. A todas las familias de cualquier tipo», afirmaba el jesuita. Para ello, hay que pasar por una reconversión pastoral de los agentes de pastoral, ejercer el diálogo profundo y aprender a caminar juntos.

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