Publicado: Sábado, 08 Febrero 2020

Vivir el servicio con la sabiduría que viene de Cristo

Un grupo muy numeroso de compañeros, familiares y amigos ha arropado esta tarde a los ocho jesuitas que se han ordenado diáconos en la parroquia de la Ventilla (Madrid). A pesar de que la iglesia estaba abarrotada, se ha mantenido el silencio, el ambiente solemne y a la vez festivo de la ceremonia que fue presidida por el cardenal arzobispo de Madrid D. Carlos Osoro Sierra y concelebrada por más de un centenar de sacerdotes.

Junto al cardenal, en el presbiterio estaba el P. Provincial Antonio España SJ, el vicario de la vida consagrada de la diócesis de Madrid, Elías Royón SJ, el provincial de Portugal, P. José Frazão Correia SJ, el delegado de la Plataforma Apostólica de Madrid, Juan José Tomillo SJ, el socio de la provincia de Indonesia, el delegado de formación de la Provincia de España, Pablo Alonso SJ, los tres superiores de los teologados de Madrid y dos diáconos asistentes del obispo. No quiso tampoco faltar a la cita el nuevo responsable de la economía de la Santa Sede, Juan Antonio Guerrero Alves SJ, que fue el maestro de novicios de los cinco jesuitas españoles que ya son nuevos diáconos.

Para su ordenación habían escogido como apertura del cuadernillo de fieles un precioso mensaje del P. Arrupe titulado “Sed buenos”, sacado de un retiro que impartió el entonces P. General de la Compañía a sacerdotes en Cagliari (1976), donde les invitaba a ser buenos en su forma de escuchar, en su rostro, en sus manos, en su hablar y en el juzgar… A ello aspiran los recién ordenados diáconos, los españoles, Íñigo H. Alcaraz Torres SJ, Antonio F. Bohórquez Colombo SJ, Daniel Cuesta Gómez SJ, Nubar J. Hamparzoumian Herrero-Botas SJ y Álvaro Lobo Arranz SJ; el timorense Isaías Abilio Caldas SJ, el indonesio Fransiskus Pieter Dolle SJ y el portugués Francisco Mendes Cortés Ferreira SJ.

En su homilía el cardenal les instó a ser servidores, sin desatender nunca la situaciones de los hombres de los lugares allá donde les envíen; a ser y vivir ese servicio con la sabiduría que viene de Cristo y a ser servidores, acogiendo y sabiendo que es el Señor quien quiere que sean Sal y Luz del mundo. Tras haber presentado a los candidatos y justo después de la homilía se celebró el rito esencial de este sacramento con la imposición de manos del obispo sobre la cabeza de los ordenandos. Las letanías con los jesuitas postrados y la entrega de la estola y la dalmática (vestidura litúrgica que se pone por encima del alba), por parte de los padrinos a los recién ordenados, fueron otros de los momentos emotivos de la ceremonia.

Como cierre, el ya diácono Iñigo Alcaraz, en nombre de todos sus compañeros realizó la acción de gracias. En primer lugar reconociendo que los nuevos ocho diáconos no tienen curriculum para esta tarea, pero sí muchos deudores entre los asistentes a la ceremonia, agradeciendo todo lo recibido de las familias, amigos, la Compañíay la Iglesia universal. Concluyó citando una frase de un amigo jesuita “lo verdaderamente importante de la vida no es propio, sino recibido” Con ese convencimiento comienzan ya su nueva tarea al servicio de la Iglesia como diáconos.   

Ver vídeo previo de los ordenandos.

Ver galería de fotografías de la ceremonia.

 

 

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