Publicado: Martes, 25 Febrero 2020

Similitudes entre el trabajo migratorio jesuita en la frontera mexicana y española

A través de un diálogo sobre fronteras con dos personas que trabajan en el terreno acompañando a migrantes vulnerables en México y frontera sur española se constataron muchas similitudes en estos dos corredores migratorios. En concreto: la pérdida de vida humanas, el aumenta de las repatriaciones forzosas, políticas de contención similares y externalización de fronteras, incremento de la vulnerabilidad de los migrantes, aumento de peligrosidad de las rutas y también la separación de menores de sus progenitores. El encuentro, convocado por Entreculturas hoy en Madrid para ampliar nuestra perspectiva nacional, reunió a Ricardo Machuca SJ, Director del Servicio Jesuita a Migrantes México y María Vieyra, abogada de Derechos Humanos del Servicio Jesuita a Migrantes España, acompañados por Cristina Manzanedo, Responsable de Migraciones de esta ong jesuita.

Vivimos días muy convulsos tras la reciente sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que vuelve a traer las fronteras a primera página de nuestra atención. Mientras continúa el fenómeno de las caravanas en la frontera de México con Centroamérica y Estados Unidos. Se estima que unas 400.000 personas -la mayoría son centroamericanos-, atraviesan anualmente México en situación irregular, intentando llegar a Estados Unidos. Son personas que afrontan graves riesgos y violencia, mientras el discurso oficial se aleja cada vez más de su realidad. 

En el encuentro, centrado en los conceptos de «Flujo y frontera » se abordaron temas concretos: el papel de la sociedad civil, la crisis humanitaria migratoria, la crisis de derechos humanos, la respuesta de los estados, el diálogo migratorio de Estados Unidos y de Europa con los países de tránsito y cómo a pesar de los tiempos convulsos es posible encontrar esperanza. María y Ricardo explicaron en qué consisten sus proyectos. El del SJM en Melilla ofrece atención jurídica personalizada a migrantes en tránsito en esta ciudad junto a un trabajo de observación y sensibilización en incidencia. Por su parte, el SJM-México concreta su trabajo en la formación para personas involucradas en el cuidado de migrantes, una labor de incidencia y una atención humanitaria en la zona de Chiapas con un albergue para refugiados, un comedor y un dormitorio para migrantes en tránsito, donde se ofrece también asesoría jurídica, psicológica y social.

Para ambos el papel de la sociedad civil está en aumento y es clave para impulsar un cambio en las políticas. Ricardo resaltó la generosidad de muchas personas que concretan en su país la atención del 90% de esa población vulnerable, algo que ha favorecido desde 2011 una nueva legislación de protección a migrantes y a aquellos que les ayudan, que antes estaban criminalizados. El diálogo aunó también la idea de que la crisis humanitaria forzada por el control de fronteras, tanto en Estados Unidos como en España, ha convertido tanto a México como a Marruecos en países de destino de solicitantes de asilo. Por ejemplo, en 2019, en México, 70.000 personas solicitaron asilo, mientras vivían en las plazas de pueblos y ciudades porque no había lugar para ellas en los albergues. María Vieyra también corroboraba que Marruecos se ha convertido en país de tránsito de personas del Africa subsahariana, Oriente Próximo y alguna región del Magreb donde faltan los derechos y la dignidad a las personas que viven en Nador, la ciudad marroquí más próxima a Melilla, escondidas en montes como el conocido Gurugú.

Las respuestas de los gobiernos mexicano y español se calificaban de poco coherentes. En México, si bien se mantiene el discurso de bienvenida a los migrantes, la realidad de los hechos es diferente. En España, María habló de que existe una discordancia entre el discurso público y los hechos, como el ejemplo de que la valla fronteriza de Marruecos sea menos lesiva, pero a las dos semanas elevar su altura. Y también el hecho de que continúan las dificultades de acceso al territorio español y por tanto a la protección internacional. Así, el SJM-España es testigo de devoluciones sumarias de Melilla a Marruecos incluso de personas heridas y de menores de edad de países de no retorno. Ricardo expresó también la especial vulnerabilidad de los migrantes en el contexto de peligrosidad de México, que engrosan las listas de desaparecidos, víctimas del crimen organizado.

Frontera sur y sentencia del TDH

En cuanto a la situación de los menores en la frontera sur española, se pidió que se ayudara a cambiar el discurso que les estigmatiza. Se describió cómo viven 850 de ellos en el centro de La Purísima que casi duplica su capacidad y donde hay falta de personal. Asimismo se denunció cómo en Melilla se han detectado en los últimos días la separación de menores sirios de sus progenitores, como medida preliminar, antes de confirmar el parentesco con otras medidas que se consideran más veraces que sus documentos oficiales.

Preguntada por la reciente sentencia de Estrasburgo sobre las devoluciones en caliente, la abogada del SJM, afirmó que “es un fallo doloroso para demandantes y para la sociedad civil pero no legitima las devoluciones sumarias”. Así mencionó algunos puntos positivos (ver posicionamiento del SJM) y denunció desde la experiencia que “Las personas subsaharianas nunca han podido pasar los controles marroquíes para llegar a la oficina de asilo, ni a la embajada, ni a consulados.”

En el encuentro se quiso transmitir la esperanza de que es posible conciliar el control de las fronteras con una visión humanitaria y con el respeto a los derechos humanos. La eficacia de las políticas públicas depende, en gran medida, de las personas que las ejecutan, de los presupuestos destinados para su viabilidad y, sobre todo, de la voluntad política por garantizar derechos, coordinar esfuerzos y definir prioridades. Como ejemplos de esperanza Ricardo los concretó en todas las personas que se entregan día a día en servicio en favor de los migrantes, en las organizaciones que defiende sus derechos humanos y en los medios de comunicación con su papel de transmitir la verdad. Además, considera una esperanza que una de las prioridades apostólicas de la Compañía de Jesús sea el acompañamiento a los vulnerables y de manera específica a los migrantes y refugiados: “Es un mandato que lo aceptamos con gusto, como Compañía de Jesús”.

 

 

 

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