Publicado: Sábado, 05 Septiembre 2020

Tres jóvenes hacen sus primeros votos en Loyola

El sábado 5 de septiembre, en el Santuario de Loyola, hicieron sus primeros votos en la Compañía de Jesús Anselmo Jesús Rabadán Linares (Baena, 1993), Francisco Delgado Oliver (Palma de Mallorca, 1995) y Luis Arranz Gil-Albarellos (Valladolid, 1997). La limitación de aforo y las medidas de distanciamiento y uso de mascarillas no fueron obstáculo para la emoción y afecto que de cada mirada y gesto de familiares, amigos y compañeros jesuitas transmitía en la Basílica. El hecho de que el año pasado no hubiera primeros votos añadía a la cita aún mayor sentimiento de gratitud por saber que Dios sigue llamando a jóvenes de entre nosotros a un seguimiento especial.

Presidió la eucaristía el provincial Antonio España SJ, acompañado de su delegado en la PA Loyola-Santander, José Javier Pardo SJ, el rector del Santuario, Ignacio Echarte SJ, el maestro de novicios, Abel Toraño SJ, y otros muchos jesuitas concelebrantes. El provincial, en su homilía, reconoció que hoy en día la vocación religiosa «se sale del patrón» y «desentona con la cultura global». Es una vocación que consiste en ser «constructor de puentes entre Dios y el mundo, entre lo Último y lo presente, entre las preguntas fundamentales y las cuestiones de cada día». Es un camino «lleno de sorpresas y pide dejarse llevar, perseverar sin límite, cautivar el corazón». Sitúo la celebración en el contexto de la pandemia y de otras muchas fuentes de vulnerabilidad en nuestra sociedad, ante las que los votos de estos tres jóvenes «son una invitación a creer un poco más en la presencia de Dios por medio de Jesús». A ellos les animó a «buscar modos creyentes de responder ante el mundo en que vivimos».

Tras hacer los votos, en nombre de los tres votantes, Anselmo tomó la palabra para dar las gracias. Lo hizo con  soltura. Arrancó con una anécdota cariñosa sobre el asombro de amigos y familiares ante la decisión tomada, y tuvo palabras de gratitud para todos aquellos que «han permitido al Sembrador, sembrar». Los tres se saben, a pesar de todas sus debilidades, receptores de la Gracia del Señor. «Nosotros no queremos dar la vida bajo el poder del dinero, sino bajo la cruz de la entrega. No soñamos con un trabajo, sino con una misión que abarque todo nuestro ser. No queremos ser dueños de nuestro futuro, sino libres para ser enviados donde más se necesite. Nosotros no deseamos vivir con la calculadora en la mano, sino con el corazón dispuesto a amar hasta el extremo».

La formación de Anselmo, Luis y Francisco no ha hecho más que empezar. El lunes viajarán a Roma, su próxima etapa. Ellos son los últimos jesuitas del Noviciado San Francisco Javier de San Sebastián. Los tres que esta semana han tomado su lugar, ingresando en el Noviciado, lo han hecho ya en la nueva comunidad de Bilbao.

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