Publicado: Sábado, 06 Febrero 2021

Gastar la vida, insertos en un mismo cuerpo

Hondura, alegría, silencio y solemnidad. El ambiente de las ordenaciones de diáconos de este año, mediatizadas por las medidas sanitarias derivadas de la pandemia, respiraron estos sentimientos esenciales. Días antes, los ordenandos ya lo intuían con estas palabras de uno de ellos: “La pandemia ha hecho que todo lo que tiene que ver con la celebración de la ordenación adelgace y quizá permite centrarse en lo esencial”. Y así lo había pedido el Provincial: “En esta ocasión, os pido que nos centremos en lo esencial. Agradeciendo que Dios sigue llamando a gente a esta Compañía”.

A pesar de la limitación de asistencia presencial, protocolos sanitarios, y que mucha gente solo pudiera asistir a través de la retransmisión online, los ordenandos sintieron la presencia y el apoyo de los que querían acompañarles, unidos con ellos en Dios a través de la oración. La ceremonia se celebró en la parroquia de San Francisco de Borja y San Luis Gonzaga este sábado a las 18 horas. Presidió el cardenal arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro y concelebraron el Provincial, Antonio España SJ y el vicario episcopal para la vida consagrada en la diócesis de Madrid, Elías Royón SJ.

13 fueron los jesuitas que se ordenaron, 7 de ellos españoles -Alberto Cano Arenas SJ; Andrés Cándido González González SJ; Carlos Maza Serguenet SJ; Francisco de Borja Miró Madariaga SJ; Iñigo Merello Terry SJ; Jaime Espiniella García SJ y Manuel Santamaría Belda SJ. Los otros seis pertenecientes a la provincia de Bohemia (República Checa), la de África Occidental, la de región de Timor del Este (ETR), y 3 de ellos a la provincia de Europa Meridional (EUM). De esta forma la ordenación también representó la universalidad y diversidad de la Compañía de Jesús que también quedó también plasmada en la comunidad que formaron las más de 1.100 personas que siguieron la retransmisión en vivo por You Tube desde tantos lugares de España (Valencia, Salamanca, Asturias, Canarias, Sevilla, Euskadi, Zaragoza, Valladolid, Almería…) y desde otros países: Italia, México, Filipinas, Benin.

Durante la homilía el cardenal Osoro les invitó a seguir su diaconado siguiendo tres verbos: gastar, disponer y anunciar. Gastar, para gastar la vida en lo que importa, a la manera del santo Job de la primera lectura “gastar la vida de una manera especial, a la manera del Señor es lo que merece la pena”, les dijo el arzobispo. En segundo lugar, disponer, “lo que soy y lo que tengo al servicio de los demás. Disponer mi vida para anunciar (...) dar a conocer el Evangelio, no con palabras, sino con obras”, siguiendo expresiones de San Igancio como la de poner el amor más en las obras que en las palabras. Y, en tercer lugar, anunciar a Jesucristo, “con tres modos o actitudes que aparecen en el Evangelio: liberando, también comprometiendo nuestra vida y haciéndolo en los caminos y situaciones concretas de nuestra historia”. Concluyó la homilía desvelando que el secreto para todo ello está “en nuestra relación sincera y abierta con el Señor”, y les invitó a seguirle “con la gracia de la Familia a la que pertenecéis y en la que estáis creciendo”.

Todos los símbolos de la ceremonia -promesa, letanías, imposición de manos, puesta de la estola al modo diaconal y la dalmática y la entrega del evangelio- ayudaron a comprender el sentido de la misión de los nuevos diáconos, la entrega generosa de sus vidas y la solemnidad del momento.

Las palabras finales de agradecimiento las pronunció Andrés González en nombre de todos los nuevos diáconos, quien señaló el marcado carácter distinto de esta celebración tras un año en que se ha hecho cercano el sufrimiento y la muerte y de ahí la mayor importancia del agradecimiento. En primer lugar al Señor “por habernos llamado”, por “la vida, la vocación”, al señor cardenal “por estar en nombre de la Iglesia, a pesar de las dificultades. A nuestras familias, a quienes estáis aquí y a los que nos acompañais a través de la red y os sentimos también presentes”. Los diáconos, representados en Andrés quisieron tener también un recuerdo especial “con mucho afecto por nuestros compañeros que han fallecido en este año, de modo particular ofrecemos nuestra oración por dos compañeros que se han marchado hoy, Manel Gras y Antonio José Ordoñez, a quien sentimos con especial cercanía”. E igualmente recordaron a todos los compañeros jesuitas que en estos días en nuestras casas padecen alguna enfermedad”. Concluyendo con esta petición a los presentes: “Seguimos contando con vuestra oración para anunciar al mundo la esperanza de Cristo que ha resucitado y la invitación a todos a su mesa”.

En esta galería, se irá colgando una selección de las fotografías.

Y aquí está la ceremonia, retransmitida en el canal de la Compañía de Jesús.

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