Publicado: Viernes, 02 Enero 2026

Carta de Navidad desde Japón

Cuarta entrega de las cartas de Navidad de jesuitas de la Provincia que tienen su día a día y misión a cientos o miles de kilómetros. En esta ocasión, la carta llega desde Tokio, Japón, y el remitente es Vicente Bonet:

Muy queridos familiares, colaboradores y amigos,

Mi mensaje Navideño del año pasado lo terminaba con un gran deseo de que este año fuese un poco más humano especialmente para todos los que más sufren en este mundo nuestro. Sin embargo, ¿qué ha pasado? Las guerras continúan; otros conflictos bélicos, por ejemplo entre Camboya y Tailandia, han explotado. Muchos países, no solo no admiten a más refugiados sino que están “desechando” a los emigrantes que ya habían admitido, como si no fuesen personas que necesitan ayuda, y que además vienen de países que han sido (y siguen siendo) explotados por ellos mismos. Personalmente, me recuerda el tiempo en el que me negaron el permiso para estar en Japón y estuve 13 años “ilegalmente”, con la posibilidad y riesgo de verme expulsado cualquier día sin previo aviso. Continúan usando a los niños como soldados, y una gran cantidad de personas apenas pueden comer...

Todos (o casi todos) “hablan” en favor de la paz y la justicia, pero parece que lo único que “hacen” es aumentar los gastos militares y la compra-venta de armas (aunque digan que es para defensa) y que enriquece más y más a los países que las producen.

Ante esta situación tan desesperante, no hay otra salida que recordar el mensaje de esperanza de la Navidad: “Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo único… Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo (Juan, 3,16-17). Dios no se ha olvidado del mundo. Por eso no hay lugar para un pesimismo derrotista, pues como dice el documento del Papa Francisco declarando año santo este 2025, “La esperanza no defrauda”.

Esta realidad, que hay esperanza, pudimos comprobarlo este año también durante la visita a Camboya de nuestro grupo Camboren (Asociación de Solidaridad con nuestros amigos camboyanos). La dedicación de los miembros del “Servicio Jesuita Camboyano” (JSC) y de sus colaboradores ayudando a las personas más pobres y/o discapacitadas por las minas anti-persona, la ayuda mutua entre todas estas personas y un largo etcétera, es algo que pudimos ver con nuestros propios ojos; algo que no es un sueño utópico sino la confirmación de que la esperanza no defrauda. Esta esperanza se puede ir haciendo realidad gracias también a las muchas personas que, aquí en Japón y en España, colaboran con nosotros.

Por muy anti-humana que parezca la situación mundial, o por muy difíciles que sean las dificultades personales en que nos encontremos, que la Navidad nos ayude a no perder la esperanza, porque nuestro Padre Dios nunca se olvida de cada uno de nosotros.

Os envío mi bendición sacerdotal y un muy fuerte abrazo.

Vicente Bonet es miembro de la comunidad de jesuitas de la Universidad Sofía de Tokio, Japón.

 

 

ver +