Relevo en la coordinación de Entorno Seguro
El Provincial de la Compañía de Jesús en España ha comunicado que Juan Pablo Rodríguez SJ asume la coordinación del equipo de Entorno Seguro, relevando a José María Rodríguez Olaizola SJ, que ha liderado esta área en la última etapa. Juan Pablo aporta un amplio conocimiento del proceso de Entorno Seguro adquirido durante sus años como socio del Provincial, lo que permitirá dar continuidad al trabajo desarrollado y afrontar los siguientes pasos. Este viernes en un encuentro del equipo se ha hecho oficial el cambio y durante las próximas semanas continuará la transición para facilitar que el trabajo en este área continúe con normalidad.
El cambio llega tras un período de consolidación del modelo provincial iniciado en septiembre de 2024, cuando se constituyó un equipo único para integrar y coordinar las actuaciones que venían realizándose de manera más dispersa. Desde entonces, el equipo ha impulsado múltiples acciones, entre ellas la colaboración con la Asociación Betania en distintos proceso de freparación, además de tratar los casos llegados a través de PRIVA.
En estos meses, el equipo ha elaborado y publicado protocolos y guías de referencia para su adaptación a sectores y obras; se ha ordenado la formación, tanto inicial como avanzada, en coordinación con las plataformas y sectores y se ha creado una base de datos que permite gestionar de forma ágil y segura la información de cada caso. Este refuerzo técnico ha ido acompañado de un aprendizaje en comunicación, con criterios más claros y una actitud proactiva para abordar situaciones sensibles.
El Provincial ha expresado su agradecimiento por el trabajo realizado por el equipo formado hasta ahora por José María Rodríguez Olaizola, José Ovies, Valeska Ferrer y Gema Tomás. Con este relevo, Rodríguez Olaizola culmina ocho años de dedicación directa a esta realidad (primero desde Comunicación y, más recientemente, al frente de Entorno Seguro).
La Provincia subraya que este camino, doloroso por la cercanía a las vivencias de sufrimiento de las víctimas, ha sido al mismo tiempo fuente de bendición por el esfuerzo sostenido para generar entornos realmente seguros en obras y comunidades. El compromiso es permanecer sensibles al dolor, dejando que la realidad de los abusos transforme de raíz el corazón y la acción, a la vez que se consolidan procedimientos, formación y acompañamiento reparador.