Magnifica Humanitas, una llamada a discernir la IA desde la dignidad humana
La primera encíclica de León XIV, Magnifica Humanitas, ha sido recibida en el ámbito jesuita como una llamada a discernir el impacto de la inteligencia artificial y de las nuevas tecnologías desde la dignidad humana, el bien común y la Doctrina Social de la Iglesia. El texto, centrado en la custodia de la persona humana en el contexto de las transformaciones tecnológicas, interpela de manera especial a quienes trabajan en educación, investigación, ética, teología y pensamiento social.
Desde el mundo universitario, el grupo de UNIJES que trabaja en inteligencia artificial ha valorado la encíclica como una aportación especialmente relevante para las universidades jesuitas que abordan la IA desde una perspectiva humanista. Su lectura subraya que el texto desplaza el debate desde la mera innovación tecnológica hacia una pregunta de fondo: ¿qué modelo de sociedad estamos construyendo a través de la inteligencia artificial? La lectura del texto, desde la perspectiva de este grupo, “no ofrece soluciones técnicas cerradas, pero sí un marco moral y político claro: la IA debe estar al servicio de una sociedad más justa, democrática y humana”.
Xavier Casanovas, miembro de este grupo y profesor de la Cátedra de Ética y Pensamiento Cristiano de IQS, considera que es una “encíclica valiente” y agradece la claridad del Papa al afirmar que los algoritmos no tienen moral. Señala que “su reflexión pivota en todo momento en la tradición de la doctrina social de la Iglesia".
Una de las claves de la encíclica es la afirmación de que la tecnología no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza. La preocupación del Papa por la concentración del poder tecnológico, que lo hace más difícil de gobernar y orientar al bien común, es una de las cuestiones centrales del texto. “El verdadero desafío no consiste en desarrollar sistemas más avanzados, sino en discernir qué modelo de convivencia colectiva y qué concepción de la persona estamos promoviendo a través de ellos”, asegura el grupo de trabajo en IA de UNIJES.
“Permanecer profundamente humanos”
Otro elemento importante de la lectura de la encíclica es la conexión con la tradición de Rerum novarum y una perspectiva que coincide con una preocupación central expresada por UNIJES: evitar que estas transformaciones amplifiquen desigualdades existentes o erosionen capacidades humanas fundamentales. “La encíclica advierte que las desigualdades crecientes son terreno fértil para la fragmentación social y la violencia, y subraya que el derecho y el bien común deben prevalecer sobre el interés económico o geopolítico”, señalan.
Frente a estos riesgos, UNIJES destaca una afirmación de fuerte contenido humanista: en la era de la inteligencia artificial, el reto principal es “permanecer profundamente humanos”. Se trata de una afirmación que, para UNIJES, es una “llamada a preservar aquello que ninguna máquina puede sustituir: la dignidad, la conciencia moral, la compasión, la capacidad de relación y el sentido trascendente de la vida humana”.
La encíclica no pretende dar respuestas, sino «iniciar un discernimiento compartido»
También se ha leído el texto con interés desde Cristianisme i Justícia, centro de reflexión fe-cultura-justicia de la Compañía de Jesús. Manu Andueza, responsable del área teológica, destaca que León XIV sitúa el tema a la luz del Evangelio y desde la Doctrina Social de la Iglesia para dar una respuesta que dignifique la humanidad. “El Papa busca los nuevos asuntos, aquellas realidades que marcan el devenir de nuestro mundo. Y es aquí donde sitúa una preocupación personal: la cuestión de la técnica y la digitalización”.
Para este educador y teólogo, “la encíclica no pretende dar respuestas, sino iniciar un discernimiento compartido”, al tiempo que destaca el reconocimiento que hace el Papa de la autonomía de las realidades terrenas y la distinción de competencias entre comunidad eclesial y política. El responsable del área teológica de CJ pone el acento, sobre todo, en la llamada a superar la “idolatría del lucro” y a situar este necesario discernimiento desde el bien común, el principio de subsidiariedad, la solidaridad y la justicia social, precisamente en la línea de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.
En un artículo que puede leerse en el blog del Cristianisme i Justícia, señala que todo el texto nace de la preocupación antropológica que León XIV ya había manifestado en distintas ocasiones, y coloca al ser humano ante la realidad social que vive, para responder a las necesidades actuales desde el cuidado en estos momentos de transformación.
Considera Manu Andueza que el texto y la propuesta que contiene nos piden tiempo para no dar respuestas rápidas. Este teólogo celebra que Magnifica Humanitas termine con un alegato a la libertad vinculada a la formación de la conciencia. “Solo desde esta libertad superaremos esclavitudes, nuevos colonialismos y comprenderemos la necesidad de sentirnos responsables con nuestros hermanos y hermanas en la edificación del bien común”.
Foto: Vatican Media