Publicado: Lunes, 08 Junio 2026

Construir una casa común para una misión compartida

Las direcciones del Sector Social de la Compañía de Jesús en España se reúnen en Lleida para profundizar en la identidad, la gobernanza y el futuro de una misión cada vez más interconectada

"La decisión de Pere Claver de subir al barco, entrar en la bodega donde se hacinaban las personas esclavizadas y dejarse afectar por su sufrimiento no fue solo un gesto de solidaridad; fue una forma de situarse en el mundo. La pregunta sigue siendo profundamente actual: ¿qué significa hoy para nosotros acercarnos a las heridas de nuestro tiempo y dejarnos afectar por ellas?"
Álvar Sánchez SJ

Del 3 al 5 de junio, las direcciones de las obras y fundaciones del Sector Social de la Compañía de Jesús en España se reunieron en Lleida, acogidas por el equipo de Arrels Sant Ignasi. Durante tres días, el encuentro combinó espacios de reflexión, oración, trabajo estratégico y convivencia para seguir profundizando en una pregunta que atraviesa el momento actual del Sector: qué significa hoy ser un sector unido al servicio de la fe y la justicia.

La bienvenida corrió a cargo de Roger Torres SJ, Rosa Majoral y el equipo de Arrels Sant Ignasi, quienes compartieron la realidad de la entidad y acompañaron a las personas participantes en una visita por los distintos espacios y proyectos que conforman la obra social. Un recorrido que permitió conocer de cerca las iniciativas de acogida y acompañamiento que la entidad desarrolla en Lleida, así como el compromiso cotidiano con las personas más vulnerables.

La apertura institucional contó con la participación del Padre Provincial de España, Enric Puiggròs SJ, y del delegado del Sector Social, Luis Arancibia. En sus palabras, el P.Provincial invitó a realizar una memoria agradecida del camino recorrido por el Sector Social, entendiendo la historia compartida como una fuente de sentido para afrontar los desafíos presentes. «La Compañía siente un sano orgullo por el Sector Social. Os mira con admiración y agradecimiento por vuestro compromiso con las causas de la justicia y por esa sana incomodidad que nos ayuda a seguir avanzando», señaló.

A partir de esta mirada histórica, se evocaron algunos hitos significativos del camino recorrido durante las últimas décadas: las raíces en la misión obrera y los primeros proyectos sociales, la contribución de tantas personas y comunidades que han sostenido la misión, los encuentros que fueron configurando el Sector, la institucionalización de estructuras comunes o los procesos de renovación vividos en los últimos años. Una historia que, lejos de alimentar la nostalgia, ayuda a comprender el presente y a proyectar el futuro.

El P. Enric recordó también que la unidad del Sector no puede entenderse únicamente desde sus estructuras organizativas, sino desde una misión  que se expresa en una pluralidad de obras, centros y redes locales. Una misión que se vive cada vez más desde la colaboración, la corresponsabilidad y el sentimiento de pertenencia a un mismo cuerpo apostólico.

Una casa común para la misión

Tomando como símbolo una casa común, Luis Arancibia propuso una reflexión sobre el momento actual del Sector Social. «Queremos seguir construyendo una casa común: un espacio que acoge, sostiene, comparte recursos y fortalece los vínculos que hacen posible nuestra misión», señaló al introducir la dinámica: La construcción de casas de cartón y mensajes misionales a partir de  troqueles diseñados por el jesuita Roger Torres.

La imagen de la casa sirvió para expresar un Sector que ofrece refugio,  soporte mutuo y sentido de pertenencia. Un espacio común construido desde la diversidad de organizaciones, territorios y proyectos, pero llamado a crecer en cohesión.

La reflexión continuó con una propuesta de trabajo personal y grupal animada por José Javier Pardo SJ, adjunto al delegado del Sector. Inspirados en la carta de san Pablo a los Romanos (12,1-18), los participantes profundizaron en el significado de construir comunidad desde la misión.

De ese trabajo emergieron varios rasgos que definen el horizonte del Sector: ser comunidades misioneras que transforman la realidad desde modelos comunitarios; ser portadoras de vida en las periferias; colaborar con otras personas e instituciones; y discernir conjuntamente los caminos de la misión.

Asimismo, se destacó la importancia de seguir fortaleciendo la gobernanza común, el Modelo Estratégico Compartido (MEC), los espacios de coordinación entre fundaciones y obras, el intercambio de recursos y la cultura de red. En palabras de Arancibia, el reto pasa también por avanzar «de una cultura de la competencia a una cultura de la complementariedad», convencidos de que el trabajo conjunto permite responder con mayor profundidad y alcance a los desafíos de la justicia social.

Pere Claver como inspiración para la misión

La segunda jornada estuvo marcada por una experiencia de interioridad, oración y reflexión en Verdú, localidad natal de san Pedro Claver. Guiados por el jesuita Álvar Sánchez, los participantes realizaron un itinerario espiritual en torno a una pregunta que continúa interpelando profundamente a la misión social de la Compañía: «¿Qué significa hoy para nosotros subir al barco y entrar en la bodega donde se hacinaban las personas esclavizadas?».

Tomando como referencia la figura de Pedro Claver, que esperaba la llegada de los barcos negreros al puerto de Cartagena de Indias para acompañar a las personas desde el mismo lugar de su sufrimiento, Sánchez recordó que «la decisión de subir al barco no fue solo un gesto de solidaridad; fue una forma de situarse en el mundo y de dejarse afectar por la realidad».

La reflexión invitó a preguntarse desde qué lugar se deja afectar hoy el Sector Social por las heridas del mundo. La cercanía a las personas excluidas, la compasión entendida como comunión con el dolor de los demás y la perseverancia en medio de la adversidad fueron algunos de los ejes de una meditación profundamente conectada con la tradición de la fe que promueve la justicia.

En ese contexto, Álvar Sánchez vinculó el testimonio de Pedro Claver con referentes contemporáneos que hoy encarnan esa misma cercanía al sufrimiento humano. «Pere Claver nos ayuda a reconocer hoy a personas que, como Helena Maleno o Francesca Albanese, han decidido permanecer cerca del sufrimiento humano cuando hacerlo resulta incómodo para los poderes políticos y económicos», señaló.

La jornada profundizó también en la llamada a caminar junto a las personas vulneradas en su dignidad, a sostener la esperanza incluso cuando los procesos son largos y complejos y a dejar que el contacto con quienes sufren siga configurando la identidad y la misión del Sector Social.

La experiencia concluyó con la celebración de la eucaristía, presidida por Roger Torres SJ en el Santuario de Sant Pere Claver, y con la visita a la Associació Alba, una de las iniciativas de referencia en inclusión social y economía social del territorio.

Avanzar en los retos compartidos

El encuentro dedicó también una parte importante  al trabajo programático y estratégico en las instalaciones del Colegio Claver- Raimat. Bajo la coordinación de Eduardo Menchaca, las direcciones avanzaron en el desarrollo final del marco estratégico común para los próximos años.

Asimismo, Luis Arancibia presentó los avances en los espacios de gobernanza y coordinación, mientras que las distintas fundaciones y equipos compartieron el estado de los procesos de reorganización en marcha y diversas propuestas formativas en ámbitos como la incidencia, la espiritualidad y la ciudadanía. También se presentaron nuevos materiales de trabajo sobre migraciones y cultura de paz, de la mano de Marisabel Albizu, directora del Centro Ellacuría, y María Jesús Luna, directora del SIP.

Entre las iniciativas compartidas que continúan consolidándose destacaron Caminos de Hospitalidad y la campaña #PorLaPaz, impulsada en sintonía con los llamamientos del papa León XIV en favor de la paz.

Otro de los momentos relevantes fue la sesión dedicada a la nueva arquitectura de marcas del Sector Social, acompañada por la consultora Valores & Marketing, que entra ya en su fase final de diseño.

La última jornada arrancó con una oración guiada por el jesuita Álvaro Zapata, coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente. Desde la contemplación y la acción, invitó a las personas participantes a pasar del «ser» al «somos», fortaleciendo la mirada comunitaria que integra el cuidado de las personas y la justicia socioambiental.

Antes de la despedida, María Labèrnia y Luis Arancibia retomaron el símbolo de las casas elaboradas por las direcciones, para invitar a reconocer aquello que cada persona y cada obra aportan al conjunto, así como aquello que es necesario dejar atrás para seguir construyendo un proyecto colectivo.

El encuentro concluyó con un gesto de agradecimiento por parte de Arrels Sant Ignasi. Su directora, Rosa Majoral, hizo entrega de unos delantales de Arrels producidos por la empresa de inserción Ellas lo bordan, como recuerdo de estos días de convivencia y como símbolo de los lazos que se siguen tejiendo entre las distintas obras del Sector Social.

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