Publicado: Lunes, 20 Julio 2026

Málaga da gracias por la vida del Beato Tiburcio Arnáiz SJ

El pasado sábado 18 de julio, la iglesia del Sagrado Corazón de Málaga acogió la celebración del centenario del fallecimiento del beato Tiburcio Arnáiz SJ, reuniendo a centenares de personas que quisieron dar gracias a Dios por la vida, la entrega y la misión de este jesuita que hizo de Málaga su hogar y de los más sencillos el centro de su ministerio. La Eucaristía estuvo presidida por el Padre Provincial de la Compañía de Jesús en España, el P. Enric Puiggròs SJ, acompañado por varios compañeros de la comunidad jesuita de Málaga. También hizo honor con su presencia el alcalde de Málaga, don Francisco de la Torre, que quiso unirse discretamente a esta celebración de fe y gratitud.

En su homilía, el P. Provincial recordó que la santidad no nace del orgullo de quien cree hacerlo todo bien, sino de la humildad de quien reconoce que ha sido llamado por Dios gratuitamente. El beato Tiburcio vivió siempre consciente de que la misión no era obra suya, sino del Señor, y desde esa confianza pudo entregarse sin reservas al anuncio del Evangelio entre los más pobres y necesitados.

A la luz del Evangelio del trigo y la cizaña, el P. Enric destacó también la importancia del discernimiento. El padre Arnáiz supo cuidar con paciencia el trigo que Dios hacía crecer en tantas personas, sin precipitarse en juzgar o arrancar aquello que aún necesitaba tiempo para manifestarse. Como recordó el Provincial, no todo lo que parece bueno lo es, ni todo lo que incomoda viene de Dios; por eso el corazón cristiano está llamado a aprender el arte de discernir, dejando que sea el Señor quien vaya revelando su voluntad en el tiempo.

La multitud de fieles que participó en la Eucaristía y pasó después a venerar la tumba del beato fue el mejor testimonio de que su vida continúa dando fruto casi cien años después de su muerte. El legado del padre Tiburcio sigue vivo porque nos recuerda que Dios continúa obrando en lo pequeño, en lo sencillo y en quienes, con humildad, obediencia y amor, ponen toda su vida al servicio del Evangelio y de los demás. Que su ejemplo siga animándonos a descubrir, también hoy, la presencia de Dios en las cosas pequeñas y a responder con generosidad a la misión que Él nos confía.

ver +