Cuatro jóvenes entran en el noviciado de la Compañía
Este jueves, 3 de septiembre, 4 jóvenes entrarán en el noviciado de la Compañía de Jesús en Bilbao, entregando su vida al Señor como jesuitas.
Cada uno de ellos, aunque con diferente origen e historia, reconocen a través del discernimiento cómo a lo largo de su vida el Señor les ha ido acompañando e invitando a dar el paso que hoy dan.
A continuación, se encuentra una breve descripción del recorrido vital de cada uno de ellos.
José Ignacio Huertas Gómez
Tiene 29 años y es de Granada. Estudió Biología y posteriormente realizó un Máster en Genética y Evolución y otro en Profesorado. Actualmente está terminando su tesis doctoral sobre las interacciones entre cucos y tarabillas.
Conoció la Compañía a través del grupo MAG+S de Granada, al que se incorporó en 2018. Allí encontró una comunidad de referencia para vivir la fe y fue profundizando en la espiritualidad ignaciana y en los Ejercicios Espirituales, que le han acompañado en su camino de discernimiento.
Al hablar de su historia de vocación cita el libro de Rut: “Donde tú vayas yo iré, donde tú vivas yo viviré; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios mi Dios.” (Rut 1, 16). Y añade, “conocí esta cita durante mis primeros ejercicios espirituales, y desde entonces ha sido el mejor resumen de cómo deseo seguir a Jesús”.
Iñigo María de Echanove Ranz
Tiene 20 años y es de Madrid. Actualmente estudia segundo curso del doble grado en Derecho y Ciencia Política y Administración Pública en la Universidad Autónoma de Madrid.
Antiguo alumno del Colegio Nuestra Señora del Recuerdo, ha seguido vinculado a la Compañía a través de la Comunidad Universitaria Francisco Javier, donde ha podido vivir y profundizar en su fe desde la espiritualidad ignaciana.
Resume bien sus deseos de entrar en el noviciado de la Compañía, esta frase del padre Arrupe: "Concédeme, Señor, que yo comience a ver con otros ojos todas las cosas; a gustar de tus cosas y saber comunicarlas a los demás. Dame aquella claridad de entendimiento que diste a Ignacio”.
José Antonio García-Argudo Ariño
Tiene 25 años y es de Madrid. Antiguo alumno del Colegio Nuestra Señora del Recuerdo, estudió Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Pontificia Comillas y NEOMA Business School en Francia. Ha trabajado durante cuatro años en una consultoría estratégica entre París y Madrid, y también ha cursado hasta tercero del Bachillerato en Teología.
La Compañía ha estado presente en su camino a través de la formación escolar y universitaria, la parroquia de San Francisco Javier y San Luis Gonzaga y, especialmente, la Comunidad Universitaria Francisco Javier (MAG+S Madrid). Los Ejercicios Espirituales, el acompañamiento y la vida comunitaria han sido mediaciones importantes para descubrir la llamada del Señor.
En su entrada a la Compañía, cita a San Pablo: “El que está en Cristo es una nueva creación… Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación.” (2 Cor 5, 17-18). Y continúa: “En este tiempo de discernimiento vocacional, el Señor me regala la gracia de una nueva humanidad en Cristo. A través de la llamada al sacerdocio como servicio de reconciliación de las personas con Dios y entre sí, participando de la misión de reconciliación y justicia de la Compañía”.
Miguel Mendizabal Arizcun
Tiene 28 años y es de Pamplona, Navarra. Estudió Magisterio de Educación Primaria con especialidad en inglés y un Máster en Liderazgo y Dirección Educativa. Actualmente desarrolla su labor en el ámbito de la cooperación internacional y la educación para el desarrollo.
Aunque no provenía de ambientes de la Compañía, siempre ha vivido la fe en su parroquia y ha sentido una especial devoción por San Francisco Javier. Su acompañante espiritual, jesuita, le ha ayudado a discernir la llamada del Señor a la vida comunitaria y consagrada. A medida que ha ido conociendo la Compañía, ha descubierto en ella un camino que le ayuda a amar más a Cristo y a su Iglesia. Cómo en el Evangelio de San Juan se pregunta, “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna.” (Juan 6,68).
De su ingreso en la Compañía dice: “Entro al noviciado con la seguridad puesta en el Señor. A medida que le vas dando más de tu vida, Él va pidiendo una entrega mayor y es, desde esta convicción, desde donde entró al noviciado. Solo Él puede responder a nuestras preguntas, dar sentido a mis búsquedas y ofrecer una Buena Noticia al Mundo”.
Continuamos dando gracias a Dios por la vida y generosidad de estos jóvenes, y porque sigue bendiciendo su "mínima" Compañía con nuevas vocaciones. Y seguimos tomando conciencia de esta tarea -de todos los que colaboramos en la misión- que es la de ayudar a que todo joven descubra a qué le llama Dios y sea capaz de responder a dicha llamada.