La huella de Pedro Arrupe en Hiroshima llega a la gran pantalla
El Festival Internacional de Cine de San Sebastián ha acogido el estreno de Pedro Arrupe. Yo viví la bomba atómica, un documental que vuelve sobre uno de los episodios más decisivos de la vida del que fuera 28.º Superior General de la Compañía de Jesús: su experiencia en Japón y, de manera especial, su presencia en Hiroshima tras el lanzamiento de la bomba atómica el 6 de agosto de 1945.
Dirigido por la historiadora Maite Ibáñez y producido por New Servicing Media Euskadi, el largometraje está inspirado en las memorias de Arrupe publicadas con el mismo título por Ediciones Mensajero, del Grupo de Comunicación Loyola. Rodado en Japón, Roma y Euskadi, el documental sigue las huellas de un jesuita cuya vida quedó marcada por el encuentro con otras culturas, por la experiencia extrema del sufrimiento humano y por una manera de entender la misión que desbordaba fronteras geográficas y culturales.
La profesora e investigadora de la Universidad de Deusto Leyre Arrieta ejerce como conductora del documental y guía al espectador en un viaje hasta Japón para reconstruir aquella experiencia. En Hiroshima entra en contacto con supervivientes y descendientes de víctimas atendidas por Arrupe, recuperando una memoria que sigue viva ocho décadas después.
Arrupe había estudiado Medicina antes de entrar en la Compañía de Jesús y, tras la explosión, convirtió el noviciado que dirigía en Nagatsuka, a unos siete kilómetros del hipocentro, en un improvisado hospital. Allí, junto a otros jesuitas, atendió a numerosos heridos con los medios disponibles y con los conocimientos médicos que conservaba.
La película reconstruye aquel tiempo a través de imágenes procedentes de archivos y museos de Japón y Estados Unidos y de una veintena de testimonios grabados en Hiroshima, Tokio, Nagasaki, Yamaguchi, Roma, Bilbao y Loyola. Entre ellos aparecen hibakushas, supervivientes de las bombas atómicas, descendientes de personas atendidas por Arrupe y jesuitas que compartieron con él aquellos años.
La Compañía de Jesús ha tenido una presencia significativa en el proyecto. En él ha participado la Provincia de Japón, inseparable de una etapa fundamental de la vida de Arrupe, y también el actual Superior General de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa SJ, cuyo testimonio forma parte del documental. La cinta recoge igualmente la intervención de Pascual Cebollada SJ, postulador de la causa de beatificación de Pedro Arrupe, mientras que la Provincia de España de la Compañía de Jesús ha colaborado en el proyecto.
La historia que recupera el documental conecta además con una de las intuiciones más profundas de la vocación jesuita: sentirse enviado más allá del propio lugar, aprender a habitar realidades distintas y dejarse transformar por ellas. Japón no fue para Arrupe únicamente un destino de misión, sino un lugar desde el que ensanchó su mirada sobre el mundo, sobre el sufrimiento y sobre la responsabilidad de ponerse al servicio de los demás.
En ese sentido, su trayectoria ayuda también a expresar hoy el horizonte de 'Universales por vocación': una forma de vivir la misión que no se encierra en el propio contexto, que se abre al encuentro con otras culturas y realidades y que entiende la universalidad no como distancia respecto a lo concreto, sino como una manera de estar profundamente presente allí donde la vida y la misión reclaman servicio.
Décadas después, aquella experiencia permite comprender mejor al Arrupe que, como Superior General entre 1965 y 1983, impulsaría una Compañía cada vez más consciente de su dimensión universal. Su vida muestra cómo una vocación arraigada en un lugar concreto puede abrirse a horizontes mucho más amplios y convertirse en una invitación a mirar el mundo desde el encuentro, la disponibilidad y el servicio.
Tras su estreno en San Sebastián, Pedro Arrupe. Yo viví la bomba atómica continuará su recorrido. Está prevista su presentación en noviembre en ZINEBI, el Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao, y posteriormente llegará a salas comerciales en 2027, antes de su emisión en EITB y RTVE. La productora aspira además a llevar la película a Tokio e Hiroshima.