Publicado: Jueves, 01 Octubre 2026

"Alzar la mirada, discernir la misión": la Red Mundial de Oración del Papa celebra su Encuentro Nacional en Madrid

La Red Mundial de Oración del Papa celebró los días 28 y 29 de septiembre en Madrid su Consejo y Encuentro Nacional. Dos jornadas de oración, encuentro y discernimiento en las que se presentó el nuevo Itinerario Nacional 2026-2029 y Mons. Jesús Vidal Chamorro, obispo de Segovia, ofreció una reflexión a partir de los discursos y orientaciones de León XIV durante su visita a España.

La Red Mundial de Oración del Papa (RMOP) en España reunió en Madrid a directores y responsables diocesanos, colaboradores y miembros de la Red para compartir la realidad de las distintas diócesis y discernir juntos los próximos pasos de su misión.

«Alzar la mirada, discernir la misión» fue el lema elegido para el encuentro. La expresión recogía el propósito de estas jornadas: volver la mirada a Cristo, contemplar desde Él la realidad de la Iglesia y del mundo y preguntarse qué pide hoy el Señor a la Red Mundial de Oración del Papa.

La convocatoria situaba este discernimiento en el contexto de los mensajes pronunciados por León XIV durante su visita a España: «levantar la mirada con esperanza», contemplar la realidad con los ojos de Cristo y dejarse conducir por el Espíritu. La jornada quería ser, por ello, un espacio de oración, escucha, diálogo y renovación de la disponibilidad para la misión.

Un itinerario para los próximos tres años

La tarde del 28 de septiembre estuvo dedicada al Consejo Nacional, que tuvo como uno de sus principales asuntos la presentación y discernimiento de la propuesta del Itinerario Nacional 2026-2029 y del Plan Operativo para el curso 2026-2027.

El documento propone como horizonte una Red «que contempla a Cristo, ofrece su vida, discierne los desafíos del mundo y se pone al servicio de la misión de la Iglesia». Para ello plantea un proceso de tres años en el que oración, discernimiento y misión se desarrollen de manera progresiva y permanezcan siempre unidas.

El itinerario se articula en tres movimientos. El curso 2026-2027, «Alzar la mirada», estará dedicado a redescubrir y fortalecer la identidad de la Red. En 2027-2028, «Discernir la misión», se buscará ayudar a las comunidades a leer desde Cristo los desafíos del mundo. Finalmente, 2028-2029, «Salir al encuentro», estará orientado a convertir la espiritualidad recibida y discernida en misión concreta.

El Consejo centró especialmente su atención en la primera etapa: «Alzar la mirada: volver al Corazón de Jesús para ofrecer la vida y servir a la misión». Antes de impulsar nuevas actividades y estructuras, la propuesta invita a volver a la fuente: el encuentro personal con Jesucristo, la espiritualidad de su Corazón y la disponibilidad cotidiana para colaborar con Él.

En este marco se señalaron como prioridades la oración, el Ofrecimiento Diario, el Camino del Corazón y la formación, junto con la necesidad de conocer mejor la presencia real de la Red en las diócesis y fortalecer el acompañamiento de sus responsables y comunidades.

Una jornada para encontrarse, rezar y discernir

El martes 29 se celebró propiamente el Encuentro Nacional. La jornada comenzó con la recepción de los participantes y la celebración de la Eucaristía. Tras ella tuvo lugar la apertura del encuentro y la ponencia central, seguida del trabajo en grupos.

Por la tarde se presentó el nuevo Reglamento Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa y tuvo lugar una sesión plenaria. La jornada concluyó con un tiempo de adoración eucarística, poniendo ante el Señor lo compartido y discernido durante el día.

Mons. Jesús Vidal: «Alzar la mirada, discernir la misión»

La ponencia central fue dirigida por Mons. Jesús Vidal Chamorro, obispo de Segovia, bajo el título que daba nombre al encuentro: «Alzar la mirada, discernir la misión».

Su intervención partió de una lectura pausada de los mensajes dejados por León XIV durante su viaje a España, incorporando también elementos del Documento Final del Sínodo y de Magnifica Humanitas.

Mons. Vidal articuló su reflexión en torno a tres grandes cuestiones: la misión de la Iglesia para nuestro tiempo, la llamada a la renovación eclesial y los caminos de anuncio y discipulado para los jóvenes.

Una de las primeras llamadas recogidas fue la invitación que León XIV dirigió a los jóvenes: «Sed humanos». A partir de ella, el obispo de Segovia recordó que la fe cristiana responde a la sed de plenitud del ser humano y que el anuncio del Evangelio nace de verificar en la propia existencia que el encuentro con Jesucristo transforma realmente la vida. De lo contrario, la fe corre el riesgo de quedar reducida a ideas, costumbres o tradiciones.

La renovación comienza también por cultivar un corazón sensible y una mirada atenta. Las alegrías y sufrimientos de las personas con las que compartimos la vida pueden abrirnos a reconocer la presencia de Cristo y a contemplar la realidad desde Él.

«¿Qué dejar? ¿Qué mantener? ¿Qué renovar?»

La segunda parte de la intervención encontró una especial sintonía con el trabajo que el Consejo Nacional había realizado el día anterior.

Al abordar la renovación de la Iglesia, Mons. Vidal advirtió frente a dos tentaciones: quedar paralizados por la nostalgia de un pasado que ya no existe o mantener estructuras y formas que, aunque tuvieron sentido en otro momento, pueden haber dejado de ayudar a la misión.

De ahí surgió una pregunta que resonó especialmente durante el encuentro: «¿Qué dejar? ¿Qué mantener? ¿Qué renovar?»

El discernimiento, siguiendo las orientaciones de León XIV, exige libertad y valentía para dejar aquellas estructuras que ya no ayudan y, al mismo tiempo, fortaleza para conservar como un tesoro aquello que continúa facilitando la misión.

Junto a esta renovación de las estructuras, Mons. Vidal destacó la necesidad de renovar las celebraciones desde la centralidad de la Palabra y la Eucaristía, aprender el arte del diálogo y de la escucha y profundizar en la corresponsabilidad y el trabajo en equipo.

También destacó la llamada a vivir la gratuidad. La renovación eclesial no consiste simplemente en encontrar «relevos» para continuar haciendo lo mismo, sino en invitar a nuevas personas a incorporarse a la misión aportando su sensibilidad, capacidades y experiencia.

Los jóvenes y el encuentro con Cristo

La última parte de la ponencia estuvo dedicada a los jóvenes. Mons. Vidal recogió cuatro orientaciones fundamentales: ofrecer el testimonio de vidas realmente transformadas por la fe; crear espacios de silencio, escucha de la Palabra y adoración eucarística; favorecer comunidades donde los jóvenes puedan compartir su camino espiritual; y ayudarles a descubrir la existencia cristiana como respuesta a una llamada.

En medio del ruido y de la multiplicación de estímulos, señaló la necesidad de ofrecer a los jóvenes aquello que constituye el tesoro propio de la Iglesia: la posibilidad de encontrarse personalmente con Jesucristo y ser acompañados para escuchar y discernir su llamada.

Esta perspectiva desemboca en una comprensión vocacional de la existencia cristiana. No se trata de buscar personas para cubrir necesidades institucionales, sino de ayudar a cada bautizado a descubrir cómo Dios le llama a participar en su misión. Del encuentro con Jesucristo nace así la conciencia de que la propia vida es una misión.

Volver al Corazón para salir al encuentro

La reflexión de Mons. Vidal y el Itinerario Nacional presentado al Consejo confluyeron así en una misma llamada: la renovación comienza por volver a Cristo.

Para la Red Mundial de Oración del Papa, esta vuelta a la fuente tiene una expresión particular en la espiritualidad del Corazón de Jesús y en el Ofrecimiento Diario. Ofrecer la vida significa unirla a Cristo que se ofrece al Padre y se entrega en la Eucaristía. Unidos a su ofrecimiento, los cristianos pueden ofrecer también sus alegrías,

trabajos, sufrimientos y dificultades, haciéndose disponibles para colaborar con Él en su misión.

El propio Itinerario Nacional propone recuperar el sentido bíblico y eucarístico del ofrecimiento y presentarlo nuevamente como uno de los tesoros espirituales fundamentales de la Red.

En este horizonte se sitúan también las intenciones de oración que el Papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración. Más que asuntos sobre los que rezar, son desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia que invitan a contemplar una realidad con Jesús, dejarse afectar por ella y disponerse a colaborar en su misión.

Una historia que continúa

El Encuentro Nacional permitió mirar hacia el futuro desde una historia que comenzó en 1844 con el Apostolado de la Oración, nacido en una comunidad de jóvenes jesuitas en Vals, Francia, y que continúa hoy a través de la Red Mundial de Oración del Papa.

Aquella intuición de hacer de la vida cotidiana una ofrenda apostólica conserva su actualidad. La invitación es ahora volver a esa fuente para expresarla de manera renovada y ponerla al servicio de la Iglesia y de las necesidades del mundo actual.

Consejo y Encuentro Nacional quedaron así unidos por una misma pregunta: qué está pidiendo hoy el Señor a la Red Mundial de Oración del Papa en España.

El camino propuesto para responderla se desplegará durante los próximos tres años: alzar la mirada, discernir la misión y salir al encuentro.

Tres movimientos de un mismo itinerario: volver al Corazón de Jesús, ofrecer la vida y disponerse a colaborar con Él en su misión de compasión por el mundo.

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