IQS reúne a expertos de doce países para analizar la aporofobia y el rechazo social a la pobreza
La 4.ª Conferencia Internacional sobre Aporofobia, celebrada los días 22 y 23 de octubre en IQS (Universitat Ramon Llull), ha reunido a investigadores, representantes del sector público y entidades sociales para radiografiar, desde la evidencia empírica, el derecho penal y la acción comunitaria, los mecanismos que perpetúan el rechazo, el desprecio y la criminalización hacia las personas en situación de exclusión. El encuentro ha presentado los resultados de la primera Encuesta de Indicadores Nacionales de Aporofobia, que alerta especialmente sobre los prejuicios entre la población joven.
Durante dos jornadas, investigadores y representantes de entidades de doce países han compartido estudios y experiencias en un congreso que ha contado con 44 ponencias científicas. La iniciativa ha sido organizada por IQS junto a otros centros de la Universitat Ramon Llull (Esade, La Salle, Blanquerna, Institut Borja de Bioètica, Fundació Vidal i Barraquer y ESDI), entidades sociales como Cáritas, Fundació Arrels, Fundació Pere Tarrés, Jesuitas Social y Cristianisme i Justícia, con la colaboración de la Fundación ”la Caixa”.
Una investigación pionera sobre el rechazo a la pobreza
Uno de los momentos centrales del congreso fue la presentación de la primera Encuesta de Indicadores Nacionales de Aporofobia (EINA 2026), elaborada por AporoLAB, el Observatorio de Aporofobia de IQS, con el impulso de la Fundación ”la Caixa”. Basada en 6.000 entrevistas, la investigación ofrece el primer mapa empírico a nivel estatal sobre cómo se percibe y castiga la pobreza en España.
Entre sus resultados destaca que la mitad de las personas encuestadas considera que quienes viven en situaciones de vulnerabilidad se acomodan y dependen de las ayudas públicas. El estudio revela también importantes diferencias generacionales: los jóvenes de entre 18 y 24 años presentan estereotipos negativos sobre la pobreza casi cuatro veces más acusados que los mayores de 65 años.
«Cuando miramos a la gente pobre, vemos solo su pobreza, no vemos a las personas», señaló Flavio Comim, decano de IQS School of Management y codirector de AporoLAB. Los investigadores también constataron que los prejuicios atraviesan las distintas clases sociales y que los hombres y las personas con menor nivel formativo tienden a atribuir más características negativas a quienes carecen de recursos.
Cuestionar los prejuicios y escuchar a quienes viven la pobreza
La conferencia inaugural estuvo a cargo de Olivier De Schutter, relator especial de Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos, quien cuestionó los discursos que responsabilizan a las personas pobres de su situación. Advirtió de los peligros de una sociedad que atribuye el éxito económico únicamente al esfuerzo individual. Esta creencia lleva a justificar la riqueza de quienes tienen más recursos y a culpabilizar a quienes viven en situación de pobreza.
De Schutter defendió, además, la necesidad de escuchar a las personas que viven en situación de pobreza e incorporarlas al diseño de las políticas públicas, reconociendo el valor de su experiencia.
La economista Carmen Herrero abordó la doble discriminación que sufren muchas personas migrantes, en quienes confluyen la aporofobia y la xenofobia, agravadas por la difusión de informaciones falsas y percepciones distorsionadas sobre la inmigración.
Desde la perspectiva jurídica, Sara Buquerín, de la Oficina Nacional de Lucha contra los Delitos de Odio del Ministerio del Interior, alertó de que el 90 % de las víctimas no denuncia las agresiones. También destacó la elevada presencia de jóvenes entre los agresores identificados en los delitos de aporofobia investigados en 2025.
La hospitalidad y la acción comunitaria como respuesta
El congreso dedicó también espacio a las experiencias de las entidades sociales que acompañan a personas en situación de exclusión. Una investigación de La Salle-URL recogió la perspectiva de organizaciones que trabajan con personas sin hogar en Barcelona, mientras que Sant Joan de Déu Serveis Socials reivindicó la hospitalidad y la reconstrucción de los vínculos comunitarios.
La conferencia concluyó con un llamamiento a las administraciones públicas y a la sociedad civil para combatir la segregación social, cuestionar los discursos que culpabilizan y penalizan a las personas en situación de pobreza e impulsar la prevención de la aporofobia desde las aulas y los espacios comunitarios.
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